El ajedrez como pedagogía al servicio educativo español

Yasín Chaoui Cordón

 

El pasado 11 de febrero el Congreso de los Diputados aprobó la proposición no de ley de implantación del ajedrez en las aulas como instrumento de pedagogía. El texto fue propuesto por el Partido Socialista, al que se añadió una enmienda transaccional del grupo Popular. A la aparentemente buena decisión por la unanimidad política con que éste proyecto se ha aprobado le surgen dudas sobre la implementación, los medios y las características con que van a ser realizados, aunque el plan no será vinculante hasta que sea aprobado por la Comunidades Autónomas.

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Si por algo podemos definir la evolución del sistema educativo español en los últimos 30 años (tomemos el gobierno socialista como fecha de partida), es por desmantelamiento progresivo del cuerpo funcionarial y docente, reducción continua de contenidos, encarecimiento de los costes retributivos al ciudadano en virtud de la enseñanza privada, y sobre todo falta de consenso sobre la direccionalidad que al sistema educativo le han querido imprimir los dos grandes partidos. Un camino que quizá de respuestas a las necesidades que tienen las dos generaciones que las están sufriendo. Es en este contexto y bajo instancias del Parlamento Europeo que ya aprobó un proyecto similar en marzo de 2012, ante el que España inicia un periplo necesario y que tristemente quizá llegue de mala manera.

El ajedrez es una herramienta fundamental que desarrolla tantas aptitudes y capacidades como medios tenemos para discernir los tipos de inteligencia de que disponemos. Además prediseña numerosos patrones de conducta encaminados a la toma de decisiones y responsabilidades, fundamentales en períodos vitales como la infancia y la adolescencia. Lógica, memoria, capacidad de abstracción, visualización espacial y cronológica, intuición, capacidad analítica, de atención, de decisión, de imaginar y sobre todo, de ser paciente. Son algunas de las habilidades que imprime al ser humano esta maravillosa ciencia y éste desconocido arte con que contamos desde hace más de 1500 años. Tal y como afirmó el diputado socialista Pablo Martín en la Comisión de Educación y Deporte, el ajedrez permite “la superación a través del intelecto”, y sostuvo que la iniciativa presentada supondrá “un beneficio no solo para los escolares sino también para nuestra sociedad”.

El papel del ajedrez como herramienta pedagógica radica más en la labor que realiza como ensamblador y articulador de conocimientos que como asignatura evaluable. De hecho, el ajedrez en las aulas no es un proyecto iniciado en Europa, sino que tanto la antigua Unión Soviética como las actuales Turquía, Armenia o China las llevan a cabo en sus respectivos sistemas de enseñanza. Se tienen certezas cuantificadas de los beneficios y capacidades que desarrolla el ajedrez desde hace casi 100 años, pero no existe un método unificado ni una explotación transversal de sus posibilidades. En España, las visicitudes del proyecto se encuentran en cómo formar ahora, a los docentes encargados de poner en práctica la propuesta. Además, y como rasgo casi ejemplar de nuestro sistema de autonomías, algunas de nuestras regiones llevan recorrido en la incorporación del ajedrez en las aulas, como Cataluña, donde los índices de satisfacción en un programa experimental son bastante altos entre profesores, padres y alumnos. En otras Comunidades como Aragón, Extremadura o Galicia se han puesto en práctica programas de apoyo al plan Europeo de

“Ajedrez en la Escuela”, como se llama la Declaración escrita 50/2011 para las escuelas de la Unión Europea, y que fue aprobada por 415 eurodiputados (se requerían 378 apoyos para su ratificación, el 50% + 1 del total de 754 eurodiputados) el 13 de marzo de 2012 en Estrasburgo.

Se tiene claro que resulta conveniente formar a profesionales de la enseñanza en el abc ajedrecístico, es decir, en las reglas del juego y en nociones básicas de táctica y estrategia. Esto ha de ser así por que se tiene asumido que es más sencillo enseñar a un pedagogo a jugar al ajedrez, que a un ajedrecista a ser pedagogo.

Las asociaciones de clubes y federaciones deportivas ven con entusiasmo el proyecto a sabiendas de que una mayor formación en ajedrez, aunque sea elemental pero entendida de manera extensiva sólo puede favorecer el deporte a largo plazo, porque los alumnos que demuestren aptitudes o simplemente atracción por el juego tendrán la oportunidad de practicarlo y fomentarlo en otros espacios, públicos o privados, y es aquí donde el programa muestra más sombras que esperanzas, porque la promoción del ajedrez se va a realizar atendiendo a criterios como el ahorro que supone la formación, a profesores existentes sobre la contratación de personal cualificado pero externo.

Esta es una de las razones por las que el proyecto presenta dudas sobre su aplicabilidad, más aún cuando vemos que el ajedrez es una de las actividades extraescolares más practicadas a día de hoy en España, pero que genera diferencias negativas en cuanto a los medios y financiación de que se dispone.

 

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