El círculo vicioso de la violencia en Iraq

Sara Daib-Harizi, Madrid.

El miércoles pasado las fuerzas iraquís consiguieron entrar en Tikrit y recuperar gran parte de la zona que meses antes había caído en manos de los yihadistas, y lo han querido hacer al estilo “DAESH”. Éstas, si bien su principal objetivo es combatir el yihadismo en la región, no han dudado en poner en práctica el “modus operandi” del propio enemigo.

Soldados Iraquíes
Soldados Iraquíes

Según informa el diario británico “The Mirror”, la cuenta de Instagram Iraqui_lion18 ha publicado imágenes no faltas de frivolidad en las que se muestra cómo un supuesto radical islamista es arrojado desde lo alto de un edificio- una de las prácticas por excelencia de los yihadistas. “The Mirror” señala que el dueño de la cuenta había prometido “venganza” después de que el grupo terrorista asesinara a cientos de sus compañeros cadetes cerca de la ciudad iraquí de Tikrit, en junio de 2014. No obstante, no está claro dónde fueron registradas las imágenes.
Expertos en derechos humanos, políticos y militares de alto rango denuncian estas atrocidades y no dudan en clasificarlas como verdaderos crímenes de guerra. Sin embargo, el general Saad Maan, portavoz del Ejército iraquí, dijo que no tienen nada de ocultar y que se iniciaría la correspondiente investigación de las imágenes para esclarecer si sus autores son, de hecho, militares iraquís o se trata de combatientes ajenos a las fuerzas especiales del ejército.
Estos hechos, de confirmarse, supondrían un fuerte golpe a las fuerzas armadas iraquíes en tanto que gran parte del soporte logístico aéreo del que disponen está facilitado por EEUU quien, sin dudar, ha asegurado dejar de apoyar a un ejército que lleva a cabo crímenes de guerra, pero ¿tanto le importa a EEUU cómo se trate a los yihadistas? Parece ser que, de cara a la opinión pública global– tan solo hay que recordad los videos filtrados por E. Snowden sobre la guerra de Iraq de 2003 en el que se mostraba cómo militares al servicio de los EEUU asesinaban, sin razón aparente, a una familia que se disponía a llevar a sus hijos al colegio en una minivan-, todas las vidas humanas importan independientemente de si éstas han cometido o no atrocidades. Sin embargo, la cuestión que surge en esta coyuntura es si también en los conflictos asimétricos, como es el caso del DAESH, que no cuenta con reconocimiento internacional– no estamos hablando de un Estado- y cuyos combatientes no son más que civiles, también se deberían regir por un derecho internacional humanitario planteado para conflictos en los que los actores están claramente diferenciados (civiles, milicianos, mercenarios o militares).

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