Guerra civil no declarada en Puerto Rico

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José Manuel Vázquez Ayala*

El narcotráfico ha sido un problema muy grave en toda nuestra América Latina. Este asunto ha tenido consecuencias muy profundas en nuestras democracias, del como nos organizamos políticamente y a quienes en general el narcotráfico afecta de forma directa e indirecta. Sin embargo, los sectores más afectados sin lugar a dudas son los más empobrecidos, ya que son los que tienen que verse obligados a recurrir al narcotráfico para sobrevivir en nuestras sociedades y quienes a su vez tienen que convertirse en soldados para luchar por el control de las ventas y distribución. La falta de soluciones a este problema crea la urgencia de buscar alternativas más eficaces para la superación de esta crisis. En efecto, hay que reconocer que es una crisis, y ésta ha dejado millones de muertos en las últimas décadas. Este problema no es una excepción en el archipiélago de Puerto Rico -territorio de los Estados Unidos desde 1898 como consecuencia de la denominada Guerra Hispano-Americana- y puente para introducir la droga en los EE.UU. continentales.

En Puerto Rico el problema del narcotráfico ha sido un asunto que se ha tratado de forma penal y de confrontación directa desde el Estado sin entender la problemática política-social que deriva directamente de las estructuras del régimen económico capitalista, el cual mantiene en la marginación a millones de individuos. Las políticas contra el narcotráfico en Puerto Rico no han sido muy diferentes al resto de países del entorno. ¿Cómo podemos definir el narcotráfico? lo podemos definir de la siguiente forma: una actividad denominada ilegal por la legislación vigente, la cual ha logrado globalizar su mercado por su organizada estructura de cultivo, producción, distribución y venta, mediante el consumo de estimulantes y estupefacientes en la mayoría de los casos muy adictivos.

En Puerto Rico administración tras administración del gobierno colonial se ha enfocado en la lucha contra el narcotráfico de forma penal y esto ha derivado principalmente en la criminalización de los sectores más empobrecidos del país y no ha solucionado eficazmente el problema en ninguna forma. Cuando se observan las estadísticas que el mismos gobierno de Puerto Rico emite, nos damos cuenta que prácticamente en el archipiélago son asesinadas aproximadamente 1,000 personas al año, en un país con una población aproximada de 3.6 millones de habitantes (menos que la población total de la capital de España, Madrid) y la inmensa mayoría de esos asesinatos están vinculados directamente al narcotráfico. La criminalización de la pobreza llega a los extremos en los cuales las fuerzas del Estado son utilizadas casi exclusivamente para reprimir la población de estos sectores, como respuesta a la presión mediática a la cual está en ocasiones expuesto los gobiernos de turno. Esto convierte a los que administran el gobierno colonial en meros reaccionarios que no comprenden, o no les interesa comprender la naturaleza de esta problemática por razones de interés económico, mientras nuestra juventud es asesinada en las calles. En consecuencia, el trato y el análisis mediático que recibe este tema en Puerto Rico demuestran el clasismo de forma clara cuando es asesinada alguna persona que proviene de los sectores privilegiados del país. Los medios masivos de comunicación enfocan la problemática de forma activa y se crea una especie de indignación generalizada mediática -recordemos los lamentables asesinatos de los jóvenes Estefano y Nicole Muñiz provenientes ambos de sectores acomodados-. Hay que apuntar que diariamente son asesinados jóvenes, los cuales están en una media de edad de entre 16 a 30 años y la idea que los medios de comunicación han logrado hegemonizar en las masas es que estas muertes son algo habitual sin mucha trascendencia social y se naturaliza el hecho.

¿Porque el problema del narcotráfico se intenta resolver penalmente? el asunto moralista está en primer lugar sin lugar a dudas, aunque ese sea el velo para esconder la realidad económica de contención que significa el narcotráfico. Hay que entender en primer lugar que el narcotráfico en Puerto Rico genera decenas de miles de millones de dólares al año, y los que participan de este negocio en muchos casos sería la única forma de tener un ingreso; en esencia podemos decir que el narcotráfico genera empleos directos e indirectos que el resto de la economía legal no es capaz de general. De otra forma el narcotráfico es utilizado en principio como contención por los que gobiernan y las elites financieras, ya que a la misma vez los que participan del sector del narcotráfico colaboran en la economía legal consumiendo y generando capital; pero lo más que le interesa a los sectores del gobierno y del sector financiero es que los grupos que rodean al narcotráfico no presentan actualmente una amenaza política de cambio ni a la estabilidad de sus intereses económicos, sino todo lo contrario. Como plantea un profesor de finanzas de la Universidad Interamericana Antonio Fernó Sagebién en una entrevista sobre el tema en el periódico el Nuevo Día: »Los narcos van al cine, echan gasolina y compran en Costco», y podemos agregar que compran vehículos costosos, diversidad de inmuebles y en muchos casos crean negocios legales paralelos al negocio principal e informal. Otra forma de contención social son los denominados »cupones». Estos son subsidios del gobierno que en un principio los reciben personas de bajos o ningún ingreso económico. Se estima que del total de la población de Puerto Rico –de 3,6 millones de habitantes- 1,339,849 personas reciben estas »ayudas» del gobierno. Esto significaría que más de la mitad de la población vive o está bajo los estándares de pobreza y si no fuera por los dos elementos que denominamos como políticas de contención: narcotráfico y subsidios del gobierno, aproximadamente el 60% de la población, o más, estaría en la pobreza extrema dentro de los estándares de los EE.UU.

Recogiendo el tema que más nos interesa en este momento que es el contraponer la visión penalista y la salubrista o legalizadora de todos los estupefacientes y estimulantes, como métodos de lucha contra la violencia que se deriva del narcotráfico: uno de los principales argumentos contra la legalización de las »drogas» es que esto crearía un problema de adicción y deterioro de la sociedad, el cual está basado en una idea moralista que no atiende la realidad concreta que vive el país. La pregunta sería, ¿hoy en nuestro pueblo no existe un gran problema de drogadicción? ¿a caso en Puerto Rico aun con la penalización del consumo y la venta de »drogas» no existen cientos de miles de personas que sufren la adicción y que intentan día a día sobrevivir en nuestras calles? y peor aún, que sufren la adicción del consumo de productos que no cumplen con protocolos de calidad de ninguna clase. Aun con la penalización y persecución del uso y venta de las »drogas» existen millones de personas que son adictos y otros miles que viven de la venta y distribución de esta. Por otro lado la penalización no ha evitado que los individuos consuman »drogas’ y la ineficacia de la economía capitalista entrega cientos de miles de nuestros jóvenes más valiosos al mundo del narcotráfico por falta de oportunidades laborales y por la exaltación de lo que esta sociedad considera que es el »éxito». Por supuesto, los jóvenes de los sectores marginales del país son los que en última instancia ponen la mayoría de los muertos en esta guerra civil no declarada. Han creado el espacio propicio para que el narcotráfico prospere a costa de la degradación social, de la violencia por el control de la venta de las »drogas» ilegales y los casi 1,000 asesinatos al año derivados directamente de esta lucha estéril para los sectores marginados.

En definitiva, la penalización del consumo y venta de las »drogas» han sido políticas erradas e ineficaces, y la mejor expresión de ese fracaso es nuestra sociedad. Hay que entender una cosa, si se continúa con la misma estrategia, pues continuaremos teniendo los mismos resultados. Sacar a pasear a la Guardia Nacional –rama territorial del ejército de los EE.UU.- cada vez que los medios de »información» presionan para atacar la »criminalidad» nunca ha sido una solución eficaz, solo ha servido para criminalizar los caseríos y barrios del país, ¿o eso es lo que se busca como estrategia? El ser humanos no dejará de consumir estupefacientes y estimulantes porque haya sanciones por ello; desmitifiquémoslo de una vez. Entonces para atacar la violencia que proviene del narcotráfico es necesario quitarle el control a los narcotraficantes para eliminar el cómo funciona ese mercado hoy y el enriquecimiento ilícito, del cual ya vemos los resultados, los cuales van en dos vías: violencia y degradación social y las dos son consecuencias directas de la penalización. Todo esto de la despenalización de las »drogas» tiene que venir acompañado, evidentemente, de políticas económicas más solidarias en donde esos sectores marginados participen directamente de los procesos de democratización económica, ya que serán ellos los afectados directamente. Por otro lado, la adicción no necesariamente iría en aumento con la despenalización de todas y cada una de las »drogas», y si fuera así habría que buscar otras soluciones, y esas soluciones habría que buscarlas de una forma más lógica. Ahora, hay que trabajar con lo que existe, en el camino se va aprendiendo del comportamiento social en lo colectivo y se van tomando decisiones basadas en la comprensión del problema que buscamos solucionar. Podemos entender también que de no existir la penalización que crea el narcotráfico como elemento de contención social, dentro de las circunstancias del régimen económico capitalista la explosión social que tanto temen las clases dominantes se haría realidad. Estos sectores, en definitiva, al parecer, prefieren el sacrificio de nuestros jóvenes en las calles peleándose por un trozo de pan o por alcanzar el falso éxito que se vende en el régimen capitalista, al de las posibilidades de que adquieran un trabajo digno, una educación digna, una sanidad digna; en fin una vida en general más digna sin estar expuestos a la continua violencia social. En síntesis, debemos buscar una sociedad más justa y equitativa, y las elites criollas deben de entender que a ellos también les conviene que las condiciones sociales mejoren.

 

 

Autor: José Manuel Vázquez Ayala,  licenciado en Ciencias Sociales por la Universidad del Este, Carolina Puerto Rico. Máster  Historia de América.