Descapitalizar un país

Daniel Martín García*

Unas de las constantes amenazas que se crean sobre los gobiernos, sean del signo que sean,  es la inversión extrajera y la fuga de capitales. Muchos de los argumentarios en contra de tal o cual gobierno o partido con ansias de serlo, es la supuesta fuga de capitales. Si haces tal o cual cosa los ricos, o mas bien su dinero, se van al país de al lado por que en ese momento brilla mas el sol para sus intereses.

“Tantos millones de dólares de inversión, en tal año, gracias a tal política”; “Desde que está Syriza en el gobierno, tal cantidad de euros han abandonado el país”; “Si llegan estos, todos los que pueden invertir se marcharan”.

 La mayor parte de las veces esta fuga de capitales se centra solo en el ámbito monetario. Así estos grandes macroindicadores  parecen  sacados del Avaro de Moliere, en donde el protagonista se dedica a contar cada noche todas y cada una de las monedas que posee.

No quito ni un ápice de importancia a estas cuestiones, pero España esta sufriendo, al igual que muchos países del sur, una gran fuga de capitales que rara vez sale reflejado en euros. La fuga de capital humano.

Ya el peligroso bolchevique Adam Smith nos advertía que la mejor manera de crear riqueza en las naciones era procurar que cada persona pudiese producir más en el mismo espacio de tiempo, aumentar su productividad. Hoy en día se conoce que una parte fundamental para aumentar la productividad en cualquier economía es tener recursos humanos, gente se sepa hacer tal o cual cosa.

Desde que empezó la crisis cientos de miles de jóvenes han abandonado el país en busca de mejores oportunidades de vida, jóvenes en su mayor parte universitarios. Esta fuga de capitales rara vez aparece en los macroindicadores, pero ¿cuánto nos  afecta esta fuga de capitales?

Para calcular esto un dato que creo que puede hacernos imaginar lo que supone esta migración es cuanto cuesta un estudiante al Estado.

Según el informe del Ministerio de Educación “Datos y cifras del curso escolar” el coste de una plaza en la escuela pública cuesta a las arcas 7.861 euros por alumno y año  en primaria, y 8.516 euros en secundaria. En cuanto a la universidad el costo para el Estado varía mucho por ramas y carreras pero se sitúa sobre los 8.000 euros por año.  Por tanto, una persona que haya estudiado en la pública toda su vida hasta terminar la universidad sin haber repetido un solo año habrá costado unos 150.000 euros. En el caso de los doctorados la inversión roza los 200.000 euros con bastante facilidad.   Esta realidad no solo afecta por el gasto de inversión sino, sobre todo, por no poder usar esa capacitación que tanto costó en beneficio del país.

La crisis laboral y vital que sufren muchos jóvenes universitarios en España produce la migración económica de estos a millares, si bien esto es interpretado por dirigentes del gobierno como “espíritu aventurero”. No podemos olvidar que empobrece al país y traba su crecimiento futuro.

fuga de capitales
fuga de capitales

Un caso histórico sobre la descapitalización de recursos humanos son los  Rumäniendeutsche, población alemana residente en Rumania. Durante la dictadura de Nicolae Ceaușescu miles de alemanes rumanos deseaban migrar a Alemania Occidental que por aquel practicaba la llamada Ostpolitik para mejorar las relaciones con los países del otro lado del muro. Si bien fue un tema delicado, muchos alemanes de Rumania migraron a Alemania con la condición de que el gobierno germano pagara el costo que había supuesto para el país transilvano su educación.

Daniel Martín García es sociçologo

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