El Quinteto islámico de Tariq Ali

Heithor Beira

Con La noche de la mariposa dorada  Tariq Alí cierra el ciclo sobre el mundo islámico iniciado en Bajo la sombra del Granado, donde el autor se centraba en una familia cortesana andalusí venida a menos, debido al fin del reino de Granada en 1492. La cara B del año del descubrimiento de América, o su conquista y aniquilamiento como nos recordará el autor al final del libro. Del renacer o sobrevivencia de las gentes de dicho reino ya lo trata Amín Malouff en León el Africano.

Tariq Ali
Tariq Ali

El escritor anglo pakistaní volverá a retomar el tema de la difícil convivencia entre musulmanes y católicos, aunque a los hispanos nos toque menos directamente, en Un Sultán en Palermo donde el protagonista es nada menos que Al Idrisi, famoso por su mapamundi, uno de los primeros de la Edad Media( del siglo XII) época de oscuridad y barbarie iluminada en ocasiones por el dominio musulmán de Europa, que en el caso de Sicilia dominada por los normandos, conoce la multiculturalidad, o más bien la coexistencia en guetos entre cristianos(conquistadores) y musulmanes. Sin embargo tal convivencia se rompería por el fanatismo católico y la sinrazón de Estado o más bien cuando ese fanatismo se convierte en razón de Estado;  un Estado clerical, confesional y donde ya no habría cabida a la armonía entre religiones.

Aunque no cronológicamente, le sigue a esta magnífica novela que el Libro de Saladino, titulo con el que nos adentramos en el reinado del líder musulmán(y  kurdo) a través de la historia de su vida que va contando a su escribá judío durante lo campaña de Jerusalén, unificando a las tribus árabes a tal causa, dirigiéndolo, no sólo a base de fuerza e imponiendo temor, sino sobre todo a través del  respeto y autoridad. Quizá uno de los pocos momentos en que se pueda hablar de la unidad musulmana tras la muerte de Mahoma (por no decir el único) evocado por un autor paquistaní pero no musulmán, al menos practicante.

En la Mujer de piedra, el novelista debe caer en la cuenta de que se ha olvidado de darle más importancia a los personajes femeninos, puesto que antes de esta obra  no había ninguna mujer como protagonista-narradora, aunque sí  tienen un papel fundamental en todas sus novelas. Y es que en sus obras las mujeres no son  presentadas como actrices pasivas, meros objetos o instrumentos, no son ni la princesa por la que lucha contra todo el protagonista ni damiselas en apuros salvadas in extremis, o violentamente masacradas, ni tampoco  las meras acompañantes sexuales de los protagonistas-narradores de sus historias.

En esta ocasión la narración corre a cargo de un personaje femenino en el Imperio Otomano de finales del Siglo XX( ¿1898?) con  la vuelta a casa, señorial por supuesto, de una joven que escapó de una mansión para irse a vivir con su marido griego en un Imperio, que ya estaba en las últimas y donde el nacionalismo turco ya hace acto de presencia, presentado como excluyente hacia otras entidades de tan vasto imperio donde convivían en mayor o menor armonía griegos, albaneses, búlgaros, rumanos, sirios, iraquíes, kurdos, armenios, libaneses, etc..

De nuevo una familia noble, o por lo menos de clase alta e influyente en los asuntos de Estado y no venida a menos, al menos involuntariamente, sino que el patriarca de dicha familia, tradicionalmente consultada por la Sublime Puerta, se ha retirado a observar y ponderar desde dicha atalaya la decadencia del imperio. La mujer de piedra es una estatua situada frente al mar en los terrenos de dicha familia ante la que todos sus miembros, incluso criados, se sinceran cual psicólogo, y gracias a ello vamos descubriendo las pulsiones de todos los personajes, que no son pocos, como es habitual en las novelas del anglo-paquistaní.

 En fin, y ya sin extenderme más entro a tratar de la última novela del ciclo La noche de  mariposa dorada, apodo con el que es bautizada la musa del protagonista, y por tanto narrador de esta historia, que comienza con una llamada desde Karachi a Londres de un amigo a otro, con miles de kilómetros y muchos años de distancia entre ambos, sin que dicha distancia merme un ápice la amistad entre ambos personajes.

En esta obra ya trata la actualidad, desde 1947 para acá , quizá a través de los propios recuerdos del autor, miembro de una familia  acomodada del Punyab pakistaní, lo que nos lleva a  recordar la partición de la India en dos y luego tres Estados, pues también el actual Bangla Desh formaba parte de la India Británica.

A partir de la llamada, el protagonista omnisciente comienza a recordar su pasado de joven militante comunista en Lahore, donde nos retrata sus vivencias en los años 50 y 60 influenciado en aquellas latitudes  por la revolución china, que hay que recordar fue el equivalente de la rusa en occidente y nos recuerda o descubre los levantamientos y movilizaciones sociales en el sudeste asiático en aquellos años, pero también nos explica cómo llegaron los chinos a esa región pakistaní. En esta  obra asistimos a un homenaje a la amistad, que perdura por 45 años y miles de kilómetros, y traiciones, amorosas o políticas;  pues la pandilla punyabí del protagonista  se dispersa cuando viaja al extranjero( Washington, Londres, Pekín, París)  y con los años, cuatro décadas más o menos, se reúnen para observar y maravillarse ante la obra cumbre del amigo común que se quedó en Pakistán.

Las razones para leer este Quinteto es  romper el estereotipo negativo, del mundo árabe-musulmán que tenemos los occidentales, sobre todo tras el 11-S. Con ello el autor nos retrata una cultura extremadamente rica y heterogénea como para ser descrito con brocha gorda. Incluso en el caso de Pakistán resulta sorprendente su diversidad étnica ( punyabíes, pastunes, Sindg, chinos hui, etc)  y por supuesto cultural, religioso, política si tenemos en cuenta la simplificación a la que nos tienen acostumbrados los Medios.

En definitiva, estamos ante gran obra cuyo epílogo del ciclo se intuye en la pintura final de Aflatún( nombre árabe de Platón) el personaje central de la novela alrededor del cual giran los demás y en el que se establece una  metáfora de lo que es hoy Pakistán y el mundo musulmán( no sólo árabe) una  hidra cancerígena que dominaría la política del país apoyada y alimentada por los Estados Unidos, junto a un evocador pasado mítico con sus personajes centrales de la edad de oro de la cultura musulmana a lo largo de la Historia( con Al Idrisi y Saladino como referentes) y que en suma, es la que ha reivindicado el autor en esta obra y muchos de sus artículos.

@HeithorBeira

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