¿Es legal el compromiso militar marroquí en Yemen?

Said Jedidi
La semana pasada, Marruecos declaró oficialmente a través del ministerio de Asuntos Exteriores que su ejército se ha incorporado a la coalición árabe, más Pakistán, (lo que ha sido desmentido por su jefe de diplomacia) para apoyar la legitimidad institucional en el Yemen. Se puede considerar este compromiso como una declaración de guerra. Por lo tanto, se ha afirmado que 6 cazas de las fuerzas reales del Aire habían efectuado incursiones contra el Yemen, sin que esto sea desmentido por el gobierno. Marruecos está, por tanto, en guerra, pero la legalidad constitucional ¿ha sido respetada?
El 26 de marzo pasado, el ministerio de Asuntos exteriores publicaba un comunicado en el que decía, entre otras cosas: “ El apoyo ‘a la coalición por la legitimidad en el Yemen en sus dimensiones políticas, inteligencia, logística y militar’ comprende la puesta de las Fuerzas Reales del Aire, estacionadas en los Emiratos Árabes Unidos, a disposición de esta coalición a fin de hacer salir a Yemen de la crisis en el que se ha deslizado y de la sangrienta situación que atraviesa y hacer frente a toda conspiración extranjeras tramada contra este país y contra la seguridad del Golfo árabe”.
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Portavoz de la coalición militar árabe
La verdad es que nadie (o casi nadie) contesta el interés de este compromiso ni su oportunidad y menos aun su importancia. Pero hay otra manera de hacerlo.
En efecto, la Constitución dice que “el Consejo de ministros delibera (…) de la declaración de guerra (…)” (articulo 49 y que “ la declaración de guerra, decidida por el Consejo de ministros, de conformidad con el articulo 49 de la presente Constitución, tiene lugar después de la comunicación hecha por  el rey al parlamento. Relaciones entre los poderes legislativo y ejecutivo”. No obstante, una declaración de guerra la hace  un Estado contra otro o muchos otros. En este caso, se trata de muchos Estados que se comprometen en una acción militar contra una organización armada a petición del gobierno legítimo en dificultad.
Sobre el plano político, no se trata, pues, de una guerra como ampliamente se ha concebido, entre dos ejércitos regulares, sino, desde un punto de vista estrictamente militar, las fuerzas armadas de Marruecos están  implicadas y comprometidas con lo que ello significa y conlleva tanto en cuanto a la seguridad de nuestros militares como lo es para nuestras arcas públicas para cubrir los gastos.
Para Mohamed Benhaddou, director del Centro marroquí para los Estudios estratégicos, citado por “Al Yaum 24” no se trata de una guerra en el sentido convencional del término puesto que Marruecos obra en el marco de una coalición, a petición de las autoridades reconocidas de un país. En ocurrencia el Yemen. Comentando el comunicado de la diplomacia marroquí, Benhaddou recuerda igualmente que este compromiso marroquí interviene en respuesta a los acuerdos de cooperación regional suscritos entre Marruecos y algunos países de la península arábiga.
El análisis es valido, pero se debe definir entonces lo que es la guerra en qué podría diferenciarse de un compromiso militar, conforme con los protocolos internacionales y a petición de las autoridades legales de un país.
Dicho esto, ante el mutismo observado en torno a esta operación y sobre sus detalles, una comunicación del gobierno ante el parlamento y, también la prensa, será más que bienvenida.

 

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