La Doctrina Salman

Jamal Khashoggi*
Hace unas semanas escribí un artículo titulado «Cada época tiene su Estado, sus hombres y su política exterior» hoy y después de que la tormenta decisiva haya tenido lugar, las sorpresas incluso serán mayores. Se trata del principio de Salman. Pero lo cierto es que la palabra principio se queda corta para expresar la idea en su totalidad, en cambio el término «doctrina» que podría ser definido como «una política basada en principios y compromisos morales» sí que expresa la idea. Quizás la doctrina política más conocida de la historia moderna sea la doctrina Eisenhower. De hecho Dwight D.

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Jamal Khashoggi

Eisenhower es el único presidente americano que fue justo con los árabes cuando ordenó a los israelíes, británicos y franceses retirarse de Egipto después de la agresión que llevaron a cabo los tres países contra El Cairo en el año 1956.
Sin embargo, su doctrina era conocida incluso antes de la agresión y se basaba el compromiso de Los Estados Unidos de ayudar tanto a nivel militar como financiero a cualquier estado amenazado por otro.
Entonces, ¿qué es El principio de Salman? El comunicado de los cinco Estados miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) que asentó las bases de la alianza que lidera la campaña de la tormenta decisiva lo explica bastante bien.
Es una respuesta a la petición que hizo llegar el presidente de Yemen a los líderes de los Estados del CCG en la cual explicaba el deterioro de la situación en su país y cómo la milicia de los houthis no cesaba de atacar las instituciones del país y sus ciudadanos con la ayuda extranjera, además de imponer sus puntos de vista sobre los yemeníes a través del recurso a las armas y la intimidación.

El Consejo de Cooperación del Golfo respondió prometiendo detener la agresión y restaurar el orden y la seguridad a través del proceso político. Hay que recordar que muchos pueblos y países árabes están sometidos a agresiones y ataques llevados a cabo tanto por regímenes tiránicos y grupos sectarios caracterizados por su brutalidad como por grupos que actúan al margen de la legitimidad y el Estado de derecho o mediante los aparatos del Estado utilizando éste como herramienta para reducir a los demás por medio de la violencia y el terror. Sin embargo ¿puede una potencia regional, independientemente de su fuerza, su capacidad y su hegemonía regional aplicar un principio como éste al margen de las demás potencias y en concreto de Los Estados Unidos? Es esto justo lo que hizo el Rey Salman Bin Abdulaziz, dando pie a una nueva práctica en las Relaciones Internacionales, algo del que el veterano senador americano John McCain se dió cuenta el jueves pasado, pocas horas después del comienzo de la campaña «tormenta decisiva» y dijo «los países árabes ya no confían en Estados Unidos y por eso planearon esta campaña a su margen» añadió que no hay constancia de una alianza parecida en la zona desde hace décadas.
Entonces, estamos ante una nueva realidad y un nuevo escenario marcado por el Rey Salam. Por lo que cabe preguntarse cómo sucedió y si podría perdurar en el tiempo y seguir adelante. Creo que el primer paso fue dado cuando el Rey saudí decidió que su países no va a tolerar más las provocaciones y la política expansionista de Irán en la zona y el silencio americano al respecto.
Arabia Saudí ya no se preocupa por si este silencio es una debilidad pasajera que caracteriza a un presidente que acabará su mandato en dos años o si se trata de una conspiración o un gran pacto que Obama usará en las negociaciones con los iraníes en su proyecto nuclear.
Parece, además, que el rey saudí decidió que los intereses de Arabia Saudí están en primer lugar y si tiene que actuar en solitario para defender sus intereses vitales, lo hará. Sin duda hubiera preferido esa antigua fórmula de alianza con su antiguo aliado, pero no podría ligar el futuro del país a dicha alianza, no obstante prefirió formar una alianza con un amplio número de países árabes y musulmanes.

Además alguien debe haber avisado al presidente americano (y se dice que fue el ministro del interior Saudí Mohammed Bin Nayef) de que Arabia Saudí planea una operación militar en Yemen «con o sin los EE.UU» y le expuso los nombres de las países que se aliaron con el Reino de Arabia Saudí.
Puede que los americanos hayan pedido un margen de tiempo, habrán pensado que los saudíes les presionan y prueban su determinación pero cuando se sorprendieron con la puesta en escena de la «tormenta decisiva» aceptaron los hechos y optaron por cooperar aunque sea sin una participación directa. Obama prometió ayuda a nivel logístico y de inteligencia.

¿Como puede esto beneficiarnos en el futuro?

Lo primero que se ha conseguido fue la constatación de que las potencias regionales, como es el caso de Arabia Saudí, pueden liderar y cambiar la historia, al menos su historia.
Lo segundo, es que se ha podido confirmar que Estados Unidos ante la fuerza de los hechos, decide seguir al líder regional siempre que dicho líder sea independiente y con un apoyo y una legitimidad popular, sobre todo si se trata de objetivos que gozan de un consenso moral.

Hay una tercera cuestión y es que los líderes pierden determinación a la hora de la verdad y pueden ser una carga y entorpecer los planes en marcha. Pero cuando los hechos se imponen, se ven obligados a seguir al líder. Hoy, tres días después del comienzo de la campaña militar en Yemen muchos esperan sentados y expectantes por lo que puede suceder y en cuanto acabe con éxito, muchos actores regionales intentarán actuar de forma similar en otras partes.

Quizás los sirios sean los más atentos a lo que pase, puesto que ven varios elementos comunes a su situación y la de Yemen y desean que los efectos lleguen a alcanzar a su presidente y su régimen que perdió su legitimidad según sostienen muchos países.

Los turcos, futuros socios de Arabia Saudí para solucionar los problemas de la zona lejos de EE.UU, a su vez están esperando para ver lo que sucede. El consejero del presidente de Turquía, Ibrahim Kilin, con el que me encontré hace una semana en Ankara, me aseguró que «hay similitudes y diferencias entre Yemen y Siria, pero se trata de problemas idénticos, idénticas condiciones e idénticos adversarios, por lo que la campaña militar Saudí puede repetirse aquí y tenemos que pensar en ello seriamente».
El presidente Recep Tayyib Erdogan reiteró en numerosas ocasiones la necesidad de crear una zona de exclusión aérea segura en el norte de Siria, es más, presentó su idea al rey Salman en su última cumbre y encontró todo su apoyo.

Sin embargo, lo más seguro es que esta idea no se llevará a cabo sin el visto bueno de EE.UU. aunque el éxito de la tormenta puede cambiar esta premisa, echando abajo la condición americana, Erdogan estaría en disposición de decir «si lo hicieron los saudíes, ¿porque no hago lo mismo»?

Veremos cómo evoluciona todo. Como Erdogan apoya la campaña de Arabia Saudí en Yemen, el Reino Saudí hará lo mismo si el presidente turco decide poner en práctica la doctrina de Salman.

Jamal Khashoggi es columnista Saudí y directo de la cadena de televisión Al Arab tv.

La versión original en árabe de este artículo fue primero publicada por el diario Al-hayat.

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