¡Que vienen los rusos!

Daniel Martín
Hace unos días el primer ministro heleno Alexis Tsipras realizó un viaje oficial a Moscú. Hasta aquí todo normal, los presidentes de gobiernos tiene encuentros con sus homólogos, pero el principal problema de esta visita es que en Moscú hay muchos rusos y Putin es uno de ellos.
En todos los periódicos se transmitió la misma idea; los rusos son muy malos y se van a aprovechar de los griegos y los griegos son muy tontos y están muy necesitados de ayuda y van a aceptar el regalo envenenado de los eslavos.

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Alexis Tsipras en su visita a Moscú

La unión europea por fin ha encontrado un “otro” que nunca será Unión Europea y este es Rusia. Un “otro” perfecto en el imaginario europeo. El oso del este siempre ha sido más bárbaro que nosotros los europeos ¡E incluso ha sido comunista! Los rusos invaden países, no como nosotros en Libia, son homófobos no como algunos partidos polacos o húngaros y tienen ansias de aumentar su espacio de influencia muy al contrario que nosotros. Si se reúne con ellos un pobre tonto o un tonto pobre como es Grecia seguro que termina siendo engañado y utilizado como un caballo de Troya.
Pero los intereses de Rusia con respecto a Grecia y viceversa son positivos a corto, medio y largo plazo.
A corto plazo ambos países están sufriendo crisis económicas y podrían ayudarse con una serie de inversiones y ventajas comerciales. A su vez, ambos gobiernos son vistos con recelo por Bruselas y se buscan bajo la máxima de “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”. Ambos buscan lo mismo de la Unión, que no sea tan dura con ellos, que les quiten las sanciones y que restablezcan una situación normalizada que ayudará a todos.
A medio plazo tanto Rusia como el país heleno comparten proyectos como el South Stream para el transporte de gas, el único que se prevé que pase por Grecia un ramal, ni el gaseoducto Nabucco ni el Blue incluyen a Grecia en el proyecto. Hay que añadir que Grecia es un puente entre el mar Negro y el Mediterráneo pudiendo llegar a acuerdos comerciales con Rusia y que Grecia se convierta en un socio importante en las ciudades costeras rusas de la zona.
El principal problema de Grecia con Rusia reside en la OTAN y en las empresas militares alemanas como Thyssen-Krupp, más conocida en Madrid por las escaleras mecánicas y los ascensores del Metro.
El centro de ese problema se llama Turquía. Grecia y Turquía mantienen una situación tensa manifestándose de forma más nítida en Chipre, isla dividida con dos gobiernos, uno en el norte fiel a Ankara y otro en la parte sur, cercano Atenas. El nacionalismo griego busca la anexión de Chipre invocando el panhelenismo, también conocido como Enosis (unidad), solución contraria a los intereses turcos.
Debido a esta tensa situación, el estado griego es el que más gasta en armamento de la Unión, y casi todo importado. Según los datos del SIPRI, organización de referencia para la transferencia de armas, el 40% de las importaciones de armas viene de Alemania, seguido por los EEUU con un 28% y Francia con un 20%.
En tiempo de recortes presupuestarios, lo único que no se ha tocado ha sido el ejército más paquidérmico de toda la Unión y es que esto beneficia a Alemania. Hay ejemplos grotescos de esto como que Grecia tiene más tanques Leopard-2 (de producción alemana) que Alemania pero sin munición porque no puede pagarla o la compra de submarinos Tipo 214 a Grecia al doble de precio que lo pagado por Turquía. Y es que no hay nada más rentable que vender armas a los dos bandos.
Aquí es donde Rusia puede hacer más daño dado que se podría convertir en un competidor en la venta de armamento a Grecia, desligando a Atenas de la dependencia con respecto a empresas armamentísticas alemanas. Aquí es donde se rompe la baraja y se convierte en un juego de suma cero. Los productores de armas OTAN no pueden perder un mercado semejante.
No creo que sea la razón principal del enfado de los medios de comunicación europeos, pero todo suma en ver esta visita como un problema más para la Unión Europea que para Grecia.

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