¡Inmigrantes!

Rosa Ruiz  Esteban

Una vez más, nos sorprenden las imágenes vistas sobre las masas humanas que buscan un espacio para sobrevivir. Mientras otros pocos estudian cómo detenerlos. Nadie quiere compartir el bienestar social de sus tierras, el miedo a colaborar es algo generalizado, reglado en tratados nacionales e internacionales que nadan tienen que ver con la solidaridad o humanidad.
Cerca de Malasia, en el mar de Andaman, un barco, repleto de seres humanos, entre ellos un número importante de niños, va a la deriva. Ya no es sólo el Mediterráneo que se ve invadido de lanchas, pateras o barcos que buscan refugio en las tierras europeas. Ahora son Malasia, Tailandia e Indonesia los nuevos objetivos, para aquellos que necesitan comer.
Pero, a nadie parece importarle que mueran de hambre o sed, mucho menos su día a día o su futuro. Porque son considerados intrusos sociales, incordiadores burocráticos, asaltadores de la legalidad. Cualquier epíteto descalificativo es adecuado para estas pobres gentes que lo único que pretenden es llegar a un lugar que les garantice comer una vez al día. No hablo de lujos, de joyas, de ropas bonitas, de televisores, ordenadores, móviles de último diseño, hablo de comer y ni tan siquiera dos veces o tres veces al día. Hablo de un plato de comida que muchos tiramos a la basura. Pero se les niega ese derecho, el derecho a vivir.