La Francia “post- Charlie” aprueba un proyecto de la ley para el espionaje masivo

Sarah Ben El Haj Soulami Correa, Toulouse

Esta semana ha venido marcada por la aprobación en Francia de un proyecto de ley que reforzará el espionaje. Se ha comparado a la Francia “post- Charlie” con los Estados Unidos tras los atentados del 11 de Septiembre al querer utilizar las mismas prácticas que la NSA.

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Je suis sur ecoute

El proyecto ha sido aprobado por mayoría absoluta, 438 diputados a favor, sólo 86 han expresado oposición y 42 se abstuvieron en la primera lectura.

Los motivos que justificarán la puesta en marcha del espionaje son los siguientes: garantizar la independencia nacional, la integridad del territorio y la defensa nacional; la prevención del terrorismo; asegurar los intereses mayores de la política extranjera; así como la prevención de atentados a las instituciones de la república y el crimen y delincuencia organizados.
Para llevar a cabo estos objetivos se procederá a la creación de un organismo, la Comisión nacional de control de los técnicos de la información. Los dispositivos que se utilizarán para captar la información serán principalmente el uso de “cajas negras” para la detección de comportamientos terroristas en la red; el refuerzo de control del “big data” para la detección de yihadistas o personas que puedan estar en contacto con estos. Se podrá proceder asimismo a las escuchas a través de micrófonos y telefónicas entre otras. La novedad también reside en la creación de un nuevo registro nacional de autores de infracciones terroristas (Fijait) en el cual los datos permanecerán una veintena de años y diez años para los menores.
La ciudadanía se ha movilizado en distintas ciudades con el lema “je suis sour écoute”- me están escuchando- para expresar el rechazo a una ley que supone un atentado a la libertad personal. A finales de abril, se llevó al despacho de Manuel Valls un documento que recogía 120 000 firmas argumentando el rechazo al “chantaje a la amenaza terrorista”. Se movilizaron organizaciones como Amnistía Internacional, la Liga de los derechos humanos, la CGT-SNJ, el Partido Pirata entre otros. La polémica ha surgido con la utilización de las “llamadas cajas negras” y la preocupación ciudadana del espionaje masivo, así como el riesgo que una ley de este tipo puede suponer un atentado contra la vida de decenas de millones de personas con la recolecta de datos electrónicos masivos en tiempo real.
La representante de la Organización por la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) por la libertad de prensa declaró que esta ley afectaría al derecho de los periodistas de proteger la confidencialidad de sus fuentes y supondría un riesgo para el desarrollo de su trabajo.