La Paz y la Inmigración

Fath El Hamzaoui, Madrid

Este lunes  pasado, los ministros de Exteriores y de Defensa de la UE aprobaron una operación  militar  para requisar todas las embarcaciones que sean sospechosas de cruzar el mediterráneo. La UE ha puesto foco en quienes  ponen los barcos, pretenden así acabar con la llegada de inmigrantes a Europa, soluciones militares para situaciones de desastre humano,  disparando a  las moscas con cañonazos.  La misión la han denominado  EUNAFAVOR MED y estará en marcha a principios de junio si la ONU la avala, costará 12 millones de euros y con una duración de 14 meses.

Barco pesquero con inmigrantes
Barco pesquero con inmigrantes llegando a la costa

Los desafíos de la humanidad se han incrementado en los últimos años,  mientras que algunos se encargan de la lucha firme contra el terrorismo, otros buscan soluciones a las guerras civiles y otros  huyen de la pobreza extrema que sufren día tras día. Hay casos en los que se pueden encontrar todos estos  factores de forma mezclada que hace la vida imposible a tantos millones de personas. Escapar de esta situación no es fácil. El continente que más sufre esta desigualdad es África,  para muchos desgraciadamente no conocen dónde se sitúa  por ejemplo Mali en el mapa africano y para otros prefieren agruparlos todos  bajo el mismo concepto: «subsahariano». Sáhara en árabe significa «desierto», es decir, todo lo que hay debajo del desierto.

El viaje desde  Nigeria, Senegal, Guinea, Chad o cualquier otro país de la región es de un recorrido largo, normalmente a pie y dura incluso años. La primera meta suele ser Marruecos, y la siguiente meta es hacer invisible la valla que les separa de Ceuta y Melilla. Para muchos es un trabajo de mucha preparación mental, para otros es un gran logro llegar al menos hasta la línea que les separa de sus sueños, la entrada a Europa, sólo hay que ver sus miradas llenas de esperanza a los que consiguen traspasar los kilómetros de alambre. Hay periodistas y políticos que se han acobijado en llamarlo «invasión», atemorizados por la llega de inmigrantes que puedan herir la cohesión social de la cultura española vendiendo películas en el top manta o por miedo a agravar una crisis que ya no tiene límites, de la que se aprovechan los partidos xenófobos  como Plataforma Per Catalunya y el Partido por la Libertad con Manos Limpias.  Existe también esa teoría de naturalizar la inmigración para responder a unas estructuras mentales propias del imperio, los de arriba y los de abajo, los que reciben la inmigración y los que emigran, saltándose todos los derechos humanos.

Decía Kant en su obra de La Paz Perpetua  que el hombre domesticó primero al caballo para usarlo en la guerra contra otros hombres porque entendía que es la  manera de sobrevivir. El uso de la naturaleza para acabar con la naturaleza, fueron tiempos de  hostilidades continuas y siguen siendo los mismos tiempos, quizás más agravados, la guerra separó a tantos pueblos que quizás no puedan reencontrarse jamás en el futuro y  la migración es una de las respuestas de supervivencia para muchos.  Parece que no hayamos aprendido todavía nada, ahora recrean y reinventan conceptos para definir al falso adversario, lo llaman subsahariano,  quien tiene el poder de  definir algo es quien tiene el poder de crearlo y manejarlo a su gusto, se nos presenta por parte de la UE la inmigración como un problema casi bélico de invasión, a pesar de denunciar  y lamentar las muertes por redes sociales y discursos de propaganda. No existen políticas urgentes de sentido común, que no sean militares, porque la gravedad del asunto es tan grande que sin un diálogo con los países de origen será casi imposible. Esta operación de la UE no acabará con la inmigración, quizás mantenga a quienes quieran cruzar el mediterráneo en Libia y Túnez durante un tiempo, lo que no saben es que estas personas  el tiempo y la paciencia no supone un problema. Seguramente  cambiarán de punto de salida, quizás Argelia o pasarán por Marruecos.  Y volveremos a presenciar otra macrooperación militar europea en los países vecinos.

Quizás sea momento de reflexionar sobre la injerencia europea en África y su fin inmediato, acabar con el discurso hipócrita, mientras se apoyan dictaduras que defiendan los intereses de las grandes multinacionales europeas, y dar discursos de lamentaciones  y minutos de silencio por aquellas víctimas de la pobreza en el gran cementerio que se ha instalado en el mediterráneo. Es momento de invertir en la cohesión del discurso con los hechos y la puesta por los derechos humanos y la democracia fuera de nuestros países por encima de los acuerdos comerciales a favor de quienes llevan siglos explotando a la humanidad  y llevándola a la pobreza y las guerras,  éstos son los enemigos de la Paz Perpetua.

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