Muere el Bismarck de la diplomacia saudí

Pocos hombres han influido tanto en la historia de sus países como fue el caso de Bismarck, canciller alemán y figura clave en la creación de la Alemania moderna. Es más,  la influencia de Bismarck como estadista en la historia política es indiscutible desde todos los puntos de vista. Ningún estudioso de la Política, Las Relaciones Internacionales o de la Historia puede ignorar la contribución del alemán para comprender términos como el de la  «Realpolitik» o el equilibrio de poder que caracterizó la política europea del siglo XIX. Después de Bismarck Alemania se convirtió en una potencia que marcó el destino de Europa y el mundo.

En la reciente historia del mundo pocos hombres de Estado pueden escribir sus memorias con tantas páginas y con tantos sucesos que ocurrieron mientras ejercían sus funciones.

Pero no en el caso  del ministro de exteriores más longevo del mundo y veterano de la política exterior del reino de Arabia Saudí. En los últimos cambios llevados a cabo dentro de la administración del Estado en el Reino de Arabia Saudí aparece su nombre, ya llevaba tiempo solicitando que se le releve del cargo pero fue hasta el miércoles pasado cuando el Rey Salman decidió aceptar su decisión, eso sí, su trayectoria sigue siendo imprescindible para la diplomacia de Riad.

El principe Saud Al Faisal recibió la cartera de ministro de exteriors y  por lo tanto se convirtió en jefe de la diplomacia de su país hace cuarenta años para suceder a su padre, el rey Faisal, en el cargo y sirvió a cuatro reyes de Arabia Saudí. Desde el año 1975 ocupa la primera línea en la diplomacia del país árabe más rico y el primer productor de petróleo a nivel mundial.

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Saud Al Faisal

 

 

El príncipe Saud Al Faisal nació en la ciudad de Taif el 2 de Enero en 1930,  es el cuarto hijo del tercer rey de Arabia Saudí, Faisal Bin Abdulaziz. El hecho de dirigir la diplomacia del Reino a lo largo de de cuatro décadas le convierte en una de las personalidades más influyentes en la historia moderna de Oriente Medio, artífice de los acuerdos que llevan el nombre de su Ciudad natal y que pusieron fin a la guerra civil libanesa en el año 1989.

Además se le atribuye un papel decisivo en la elaboración de la iniciativa de paz árabe en el año 2002 y su reactivación en el año 2007 después de la negativa israelí a aceptar la iniciativa de paz que la mayoría de las naciones árabes  apoyaron en su momento.

El príncipe Saud se incorpora a la diplomacia y la política exterior Saudí en un momento decisivo, el mundo acababa de vivir una profunda crisis económica originada por el aumento del precio del petróleo, algo que tocaba muy de cerca al príncipe puesto que su padre estaba al frente de la diplomacia Saudí cuando Saud formaba parte de la autoridad petrolera del país.

La crisis del petróleo supuso la primera gran crisis que Al Faisal presenciaba ocupando un puesto de gran responsabilidad. No obstante, las cuatro últimas décadas de la region están repletas de hechos y sucesos que marcaron y marcan el destino de los pueblos de la región.

La primera guerra del golfo entre Iraq, apoyado por las países del golfo, e Irán, recién salido de la conocida como revolución iraní, fue la más larga del siglo pasado y agotó a las dos naciones,  además de abrir un cisma que sigue sin cerrarse.

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Saud Al Faisal

 

Las guerras y los conflictos no dejaron de suceder y el príncipe veía como las guerras desgarraban a generaciones enteras. El golfo volvía a vivir una segunda y tercera guerras, el comunismo cerro página y pasó a mejor vida mientras los países del golfo fueron adquiriendo relevancia en la escena internacional pasando de ser la periferia a situarse en la prioridad geopolítica en el mapa mundial. La irrupción, ascenso y eclosión del terrorismo fue y está siendo uno de los fenómenos que desafían la seguridad de las naciones árabes junto con el peligro que supone la política expansionista de Irán, frente a la cual el príncipe Saud Al Faisal es considerado dentro de los círculos del poder de Riad, uno de los halcones, firme en frenar el avance de Teherán en la zona.

No obstante, la trayectoria singular del ministro de exteriores más longevo de la historia moderna del mundo hizo que las autoridades del Reino sigan contando con su experiencia porque a pesar de que dimite, el rey Salam lo nombró como el máximo supervisor de la diplomacia de su país. Algo que indica que su influencia en la política, tanto regional como mundial seguirá siendo activa.

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