Ser y no parecer ser

Carlotta Miranda

Hay un mal muy extendido entre la población española que, aunque aún no tiene nombre, creo que podríamos denominarlo caquitis aguda. Aguda en el mejor de los casos, claro. Con toda la ilusión y las ganas de disfrutar de algo diferente has decidido comprar tu billete para viajar a Marruecos. Te embarga la emoción y los de tu alrededor, los que nunca han hecho un viaje similar, parece que cobran subvención por amargarte los días previos. Esa emoción que tenías empieza a transformarse irremediablemente en preocupación al escuchar frases tan tranquilizadoras como: ¿No tenías otro país al que ir? o la mítica ¿Ya has metido el burka en la maleta?

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No es nada personal

 

Como decir que los medios de comunicación manipulan la opinión de la gran mayoría es repetirse demasiado, nada tan esclarecedor como comparar cuáles son las primeras palabras que le vienen a la cabeza cuando escuchan “Marruecos” a aquellas personas que no han viajado nunca al Magreb y cuáles son las que le vienen a los que lo conocen y lo han visitado en repetidas ocasiones . Las diferencias, una vez más, hablan por si solas.

Los que no lo conocen tienden a disparar:

Terrorismo. Hachís. Bombas. Moros. Lapidación. Gentuza. Burka. Policía. Suciedad. Tierra. Cabras. Cabrones. Machismo. Espeolólogos. Muertos. Ladrones. Pañuelos. Contrabando. Pateras. Secuestros. Camellos. Exposivos. Turbantes. Yihadismo.

Mientras, los que lo conocen:

Luz. Calle. Tradición. Vitalidad. Corazón. Risas. Naturaleza. Sonidos. Especias. Pureza. Cielo azul. Humildad. Marhaba, bienvenido. Vida. Compartir. Vacaciones. Llamada a la oración. Colores. Mercado. Juventud. Belleza. Felicidad. Hospitalidad. Armonía. Comida. Familia. Olores. Carcajadas. Gracias, shukran. Mezquitas. Zoco. Amor. Atardecer. Deseos. Té. Niños. Tranquilidad. Hola, salam aleikoum. Alegría. Contrastes. Ilusión. Pasión. Desierto. Generosidad. Sonrisas. Si Dios quiere, inchallah. Nobleza. Paz. Contacto. Esperanza. Valores. Sol. Amistad. Playas. Exotismo. Hogar.

Parece que algo no cuadra, ¿no? ¡Para creer hay que ver, tocar y sentir! No dejes que los que no lo han vivido te digan cómo tienes que vivirlo. Como bien dice Keny Arkana, haz tu elección y recuerda que la escuela del viaje es la mejor escuela. No cierres tu mente, ve las cosas por ti mismo. Conserva tu espíritu crítico y analiza. No caigas en su trampa. No escuches todo lo que se dice. No es más que una pequeña parte de la verdad. Dicen lo que quieren que sepas. Pero no te limites a eso. Evalúa, y sé más sabio que ellos.

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