El régimen de Sadam es clave para explicar el éxito del ISIS

Hanaa Daoud, Rabat

DESPUÉS de un año transcurrido desde que Abu Baker Al Baghdadi anunció la creación de su califato en Irak y Siria, los medios de comunicación siguen informando del avance del proyecto terrorista más global. Los expertos y los analistas siguen los acontecimientos perplejos, no se explican el triunfo que está teniendo Al Baghdadi en su proyecto del terror.

Daesh sigue anunciando avances diarios, el proyecto que surgió tras la invasión de Iraq cuenta ya con franquicias en Libia y Egipto, además de emprender una cruzada contra el Reino de Arabia Saudí, Kuwait, Túnez, Francia, etc.   con atentados que dejaron decenas de muertos y heridos.

Al Baghdadi
Abu Bakr Al Baghdadi, Líder de Daesh

Sus objetivos siguen siendo «los chiítas herejes», «los cristianos cruzados», «los incrédulos judíos» y «los kurdos ateos» pero tampoco se olvida de los gobiernos sunitas y a todo aquel que los apoye.

Mientras tanto, el discurso de la organización terrorista se puede resumir en lo siguiente:

«Los gobiernos sunitas no han podido evitar la invasión de Iraq y lo dejaron caer en las manos chiítas y tampoco han querido actuar contra la minoría alauita que controla Siria y ni que decir de la liberación de la mezquita sagrada de Jerusalén»

Con este discurso sectario los combatientes de Daesh piensan que están en una misión divina encaminada a «liberar» el mundo árabes con sangre y fuego tal y como se desprende su propaganda.

Hay otros elementos muy llamativos que explican el éxito de Daesh, además de hacerse con el grueso del aparato estatal de la era de Sadam Hussein, el reclutamiento de yihadistas forjados a lo largo de los años que siguieron la invasión de Iraq, Al Baghdadi otorga máxima importancia para ganar adeptos A las comunidades suníes locales. Algo que no sucedía con los movimientos yihadistas previos a Daesh y cuya mayoría de  militantes eran extranjeros.

A pesar de los miles de radicales extranjeros activos tanto en Siria como en Irak, la mayoría de los expertos coincide que las fuerzas del autodenominado  estado islámico están formadas por un 90% de iraquíes y un 70% de Sirios en los dos feudos que controla.

 

La relación de Al Baghdadi con los antiguos funcionarios del Estado que controlaba Sadam empezó en las cárceles, es allí donde se gestó el proyecto del grupo terrorista más grande de la historia.

Ni Estados Unidos ni los sucesivos gobiernos que ha tutelado después de la invasión de Iraq fueron capaces de darse cuenta de error que estaban cometiendo al excluir tanto a la antigua administración del Estado bajo el régimen de Sadam como a la comunidad sunní.

La guerra sectaria que han sufrido éstos últimos, además de la ausencia de cualquier interlocutor que vele por sus intereses ante un gobierno controlado por los chiítas incondicionalmente apoyados por Irán han dejado a millones de iraquíes en manos de los terroristas de Daesh. No obstante, los éxitos militares militares de Daesh sólo se pueden explicar porque los miembros de las fuerzas de seguridad de Sadam hayan acabado en las filas de Al Baghdadi.