Rajoy vive su peor momento político

Hamid Bellahcene, Madrid

El verdadero impacto y las consecuencias de las últimas elecciones municipales que han tenido lugar el pasado 24 de mayo están todavía por producirse.

Empezando por el auge de nuevos partidos políticos que ya forman parte de la realidad política española, en los gestos y las declaraciones del presidente del gobierno se puede leer la preocupación, el malestar e incluso el cabreo.

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Mariano Rajoy Brey

 

Las útimas elecciones de Mariano Rajoy justo antes de a unciar la remodelación de su gobierno a escasos meses de las elecciones generales y que tratan sobre los pactos entre los partidos de izquierda muy bien esos nervios y ese malestar del líder de los populares.

La afirmación de Rajoy en la que dijo que los pactos entre los partidos de izquierda en algunos ciudades y comunidades autónomas son anti-democráticos porque no permiten al partido más votado gobernar (el suyo) además de acusar a las líderes de Podemos de ser unos radicales que la van a liar y que ya han empezado por el ayuntamiento de Madrid son solo un ejemplo del estado de anímico del jefe del gobierno.
Para colmo Rajoy utilizó un recurso ya muy habitual en sus intervenciones cuando aludió a Venezuela para defender sus posturas y criticar a sus adversarios políticos utilizando el nombre de un país soberano en sus batallas políticas, algo con el que el jefe de gobierno de un país debe tener cuidado, máxime cuando la relación entre ambos países no pasa por sus mejores momentos pero esto de usar a otros países ya se está convirtiendo en algo característico de Mariano Rajoy porque lo hizo en sus cerebros declaraciones en en Junio del año 2012 con la famosa frase de «España no es Uganda» y tras la cual los activistas del país africano empezaron a mofarse de su discurso en las redes sociales.

Incluso los árabes aparecen como recurso retórico en los discursos de Mariano Rajoy a los que recurrió en uno de los debates sobre el estado de la nación que lo enfrentó con el gobierno de josé Luis Rodríguez Zapatero al que acusó de gastar dinero como si fuera un jeque árabes «No somos jeques árabes» fue la frase de Rajoy en el debate.

Más allá de anécdotas y recursos lingüísticos los populares viven su peor momento desde que Rajoy llegó democráticamente al palacio de la Moncloa y tras varias convocatorias y varios intentos en los cuales fracasó, todo democráticamente hablando.

Esto es bueno recordarlo porque para empezar la democracia no es todo aquello que nos imaginamos que debe ser, la gente a veces confunde la palabra democracia con sus utopías y sus intereses personales, claro que es democrático que gobierne el segundo y el tercer partido más votados si cumplen lo que establece la ley, es mas, pactar y negociar con otros para gobernar es incluso más sano que hacerlo en solitario.
Con esto y mas cosas Rajoy pierde los nervios y se muestra como un líder débil que es lo que siempre ha sido.