Cuando los islamistas se convierten en empresarios

Ame Khaled, Tele-predicador islámico

Correo Madrid

En su libro «El Islam de mercado», el sociólogo suizo Patrick Haenni se centra en los islamistas que encuentran una vocación en los negocios.
Este investigador, que trabajó durante un decenio en Egipto, ha sido galardonado con el premio del Instituto de Estudios del Islam y de Sociedades del Mundo Musulmán, de París.
El ser humano cambia con la edad. Muchos sociólogos han mostrado interés en esos antiguos izquierdistas que hoy ocupan puestos importantes en la banca, la empresa privada o la prensa en Occidente. Curiosamente, ningún «orientalista» se ha preguntado en qué se convierten los jóvenes islamistas con el paso de los años.

Ame Khaled, Tele-predicador islámico
Ame Khaled, Tele-predicador islámico

«L’ islam de marché» (El Islam de mercado), publicado la semana pasada en París por la editorial Seuil, llena ese vació. Los musulmanes, como los demás seres humanos, evolucionan, cambian.
La economía: fuente de inspiración
Patrick Haenni, investigador durante mucho tiempo en el Centro de Estudios y Documentación Económicos, Jurídicos y Sociales (CEDEJ) en Egipto, relata cómo esos antiguos Hermanos Musulmanes ya no desean «morir como mártires, sino vivir de los negocios».

«La economía se convierte en fuente de inspiración para actuar y pensar sin connotación política», constata este investigador suizo, galardonado con el premio a la mejor tesis en lengua francesa sobre el mundo musulmán, que concede el Instituto de Estudios del Islam y de las Sociedades del Mundo Musulmán (EHESS), en París.

En marzo pasado, Patrick Haenni publicó en la editorial Karthala «L’ordre des caïds, conjurer la dissidence urbaine au Caire», obra en la que analiza cómo el poder egipcio se hizo con el control de ese inmenso termitero humano de Imbaba, un suburbio de El Cairo, donde vive un millón de seres que durante un tiempo permanecieron bajo las órdenes de los islamistas.
El Islam nos enseña a ser ricos
En «L’Islam de marché», el investigador habla de los signos de agotamiento del islamismo y de cómo los islamistas «contrariados» se multiplican en el seno del movimiento, «criticando el espíritu sectario de sus ideólogos».

Pero contrariamente a los antiguos hombres de izquierdas, que han echado por la borda los principios del marxismo-leninismo, esos antiguos islamistas siguen siendo piadosos. Sólo que, de ahora en adelante quieren ser «económicamente eficaces y carecer de compromiso político».

Este fenómeno se observa tanto en El Cairo, como en Estambul, Yakarta y París. «¿Quién va a rechazar convertirse en millonario o multimillonario? Está claro que todo el mundo quiere ser rico (…) El Islam nos enseña a ser ricos. El profeta Mohammed era rico, sus compañeros también», asegura el predicador Aa Gym en Indonesia.

A partir de ahora el pudor femenino se oculta bajo velos que llevan la firma de los grandes modistos occidentales. Patrick Haenni ha encontrado este «Islam de mercado» en el congreso tradicional de la Unión de Organizaciones Islámicas de Francia (UOIF), que se celebra anualmente en Bourget.

swissinfo, Ian Hamel
(Traducción del francés: Belén Couceiro)

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