El Rey de Marruecos refuerza su legitimidad en el mes de Ramadán

Hanaa Daoud, Rabat

Los marroquíes conmemoran la noche del Destino acudiendo a las mezquitas y comiendo juntos. Tal fue en Casablanca, la ciudad con más habitantes de Marruecos, que miles de personas se han dado cita en las mezquitas de la ciudad  a primera hora de la tarde.

Tiendas de campaña gigantes erigidas en las principales calles de la capital económica marroquí, decoradas y preparadas para vivir la gran Noche. Para los musulmanes la noche del Destino es la Noche en mayúsculas, la más importante y la más espiritual del calendario islámico.

El Rey de Marruecos
El Rey de Marruecos

En casa blanca se estima que asistan unas 12 000 personas al macro iftar (primera comida de los musulmanes después de ayunar todo el día)  que se organiza por invitación del monarca Mohamed VI.

Como la mayoría de los países musulmanes, Marruecos es un Estado confesional donde la religión desempeña un papel importante en todos los niveles de la vida de los ciudadanos y de los políticos. El mes sagrada de  Ramadán se convierte en una oportunidad para reforzar el liderazgo religioso de Mohamed VI, Amir Al muminin y príncipe de los creyentes. Una figura que trasciende las fronteras del país norteaffricano.

El grandioso acontecimiento tuvo por escenario la sede de la feria de exposiciones de Casablanca, no lejos de la mezquita Hassan II, la más grande del país, donde cada noche acuden decenas de miles de fieles para las últimos rezos del día y donde el rey presidió la velada religiosa y el acta de nacimiento de la Fundación que llevara su nombre de los ulemas africanos.

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