La información nos confunde

El exceso de información puede llegar a producir efectos contrarios

Rosa Ruiz Esteban*

Por razones obvias, la teoría de la huella difusa se ha dejado de practicar. Decir las cosas claras, precisas, concisas y directas es algo que ha quedado en desuso.

El exceso de información puede llegar a producir efectos contrarios
El exceso de información puede llegar a producir efectos contrarios

La información se ha convertido en algo enrevesado de difícil entendimiento y ha pasado a ser objeto de un profundo estudio de psicología aplicada, donde se prevé la reacción del lector, oyente, etc…Y por ello, todos los pasos los estudian, miden y estructuran, de modo que buscan métodos y palabras, que enfaticen y penetren en el cerebro del receptor.

Nos confunden, entran en nuestro subconsciente para amedrentarnos con diferentes versiones, que a su vez asociamos de manera personal, con análisis individuales y a veces comparativos. Recibimos una información ya degenerada de salida, que cada uno manipula a su antojo, a veces de manera interna, otras exteriorizando el elemento en cuestión que nada tiene que ver con la realidad existente.

A día de hoy, no podemos hablar de realidades, solo discursear sobre la percepción que cada uno de nosotros tenemos de ciertos hechos concretos, porque la veracidad social y hasta grupal no existe.

Los políticos se retroalimentan de sus mentiras hasta el punto de creérselas de tanto repetirlas y manipulan las informaciones, desviando la atención del pueblo a otros asuntos de fácil asimilación y evasión como puede ser el fútbol.

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