La inmigración

Rosa Ruiz Esteban*

El mundo se ha globalizado. Alguien dijo: “Que el verdadero éxito de la globalización se determinaría en la medida en que la misma permitiera disfrutar a cada persona de los bienes básicos de alimento y vivienda, educación y empleo, paz y progreso social, desarrollo económico y justicia”. Pero hoy, pese a la globalización existente, levantamos barreras para impedir cualquier tipo de inmigración pobre, que pueda alterar el bienestar social de desarrollo general de un territorio. Nunca antes, las vidas humanas habían valido tan poco. Lo único que nos importa es el beneficio, en el sentido más amplio de la palabra.

inmigración

Nos creemos poseedores de una tierra perteneciente a la naturaleza. Y ponemos concertinas, alambres de espinos y murallas más altas que el cielo para limitar las entradas masivas de aquellos que huyen de las guerras o del hambre. Nada importa si son niños, mujeres embarazadas, ancianos o enfermos. Sólo se les ven como una plaga que acabará con el supuesto equilibrio existente.

Olvidamos, que la tierra es de todos y la inmigración es un hecho innato en el ser humano, nacido bajo el instinto de conservación o cuando ve su vida peligrar. En la prehistoria el hombre fue nómada para buscar alimentos que ayudaran a su supervivencia. Pero henos aquí, matando vidas humanas, expandiendo la deshumanización, bien catalogada por maravillosos gobiernos, que lo único que proclaman es su índice de crecimiento económico a costa de mirar a otro lado.

Hoy son ellos, refugiados sirios que huyen de la guerra. Mañana podríamos ser nosotros, huyendo de cualquier catastrofe.

*Rosa Ruiz Esteban es escritor

[news_list show_more=»on»]

 

Share on Facebook

1 Comentario

  1. Precisamente de lo que se trata es de devolver a la palabra POLÍTICA su verdadero significado. Tan olvidado que es como asignarle una nueva acecpcion. Al igual que no se puede imaginar un mundo feudal en la actualidad, la verdadera política irá en pro a hacer desaparecer esos muros que hemos levantado, contra natura, cayese quien cayese dentro. La tendencia, poco a poco, será de derribo de esas fronteras para que pueda haber fluidez de movimiento para los individuos pertenecientes a la tierra que deseen desplazarse o asentarse donde les venga en gana, RESPETANDO DEMOCRATICAMENTE la ley de supervivencia a la que todos los seres vivos tenemos derecho. Los recursos del planeta son más que suficientes para que todos gocemos de bienestar. Los POLÍTICOS, elegidos por el resto de supervivientes
    supervivientes DEBERIÁN asumir este «nuevo» método para velar por ello. Resulta demasiado anacronico que haya pobreza y gente que huye de guerras y se encuentre con alambradas en su propia casa: la madre naturaleza. Un giro de 180 grados. CREO que ya nada volverá a ser como antes.

Comentarios cerrados.