La tercera vía para frenar a los terroristas

El ejército tomas las calles de París

Ahmed El-Ansari Bouachrine*

Hay un terrorismo que se infiltra a través de las fronteras con pasaportes falsos para sembrar el terror entre personas inocentes, creyendo que así se vengan, hacen justicia y cicatrizan los corazones de los oprimidos, y sin duda quien alega eso está en un tremendo error.

Pero hay otro terrorismo que se infiltra a través de la puerta de la legitimidad internacional, o directamente a través de su arsenal armamentístico, para asesinar y bombardear a inocentes creyendo que así combate el terrorismo y esparce la seguridad. Ambos terrorismos son condenables sin ninguna duda, ambos surgieron y se fortalecieron a causa del pensamiento de la ley de la selva. El primero dividió al mundo en la casa de fieles y la casa de infieles, y el segundo en casa de la civilización y casa de la barbarie. Los dos tienen como blanco a los pueblos indefensos del mundo y llevan cadenas con lemas de liberación a medida.

El ejército tomas las calles de París
El ejército tomas las calles de París

Hay otra vía que establece la justicia, en las actuaciones, en los posicionamientos y en las decisiones, es la vía de la humanidad en toda su noble expresión y en lo que ésta conlleva,  combatiendo la injusticia y buscando la libertad. Una vía que mira al mundo desde diferentes perspectivas y diferentes colores, no sólo en blanco y negro. Una vía que humanice las relaciones internacionales y las establezca en base a una coalición noble, contra la ocupación, la exterminación, el armamento feroz, y contra la lógica perversa que defiende la ley del fuerte, aunque este sea injusto.

Hay un terrorismo que se infiltra a través de las fronteras con pasaportes falsos para sembrar el terror entre personas inocentes, creyendo que así se vengan, hacen justicia y cicatrizan los corazones de los oprimidos, y sin duda quien alega eso está en un tremendo error.

Traducido por Zainab El-Kach Marso

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