Un debate de fútbol y cine

Primer partido de cuatro partidos en España

Rosa Ruiz de Esteban*

Antes de ayer noche, más que un debate político, me pareció presenciar un partido de fútbol un tanto peculiar, donde la señora Soraya Sainz de Santamaría se presentó como si fuera la representante de su club (PP), que a falta del capitán por sanción, tomaba ella el relevo, para contarnos el cuento de Alicia en el país de las Maravillas. Tales fueron sus alegatos, que por un momento me hizo creer que estábamos en el país más perfecto y con menos problemas del planeta.

Ante las amonestaciones presentadas por sus contrincantes, se defendió muy malamente con cálculos inexactos de índices de empleo, desempleo y crecimiento laboral. Y en cuanto al rescate bancario sufrido en el 2012, lo dibujó como una salvación llegada a tiempo en un desastre arrastrado desde el mandato del PSOE. No tuvo mucho qué decir de su panda de chupi-pandis, tragones de tarjetas negras, sobres  y portadores de trajes regalados…Su vano discurso la dejó fuera de juego y con amonestación de tarjeta roja, al poco de comenzar.

Primer partido de cuatro partidos en España
Primer partido de cuatro partidos en España

Pero si no había quedado contenta con el lucimiento del principio, siguió hablando de la accesibilidad conservada por su partido en la cesta de la compra, la cual creo que ella no tiene problemas para realizarla. Cuando miles de españoles deben asistir a los bancos de alimentos para adquirir lo poco que se llevan a la boca.

Albert Rivera parecía el árbitro del encuentro, no paró de reclamar la detención de reproches, del tu más y yo menos. Pero aun así él dio sus pataditas y distinguió dos claras políticas, una nueva y otra vieja sin fuerzas y agotada de recursos, que él pretende expulsar por cúmulos de tarjetas amarillas. Pero para ello debe armarse de valor y arrojo, que le faltó en su discurso de ayer.

Pedro Sánchez parecía el príncipe de Cenicienta, su porte y elocuencia iban tan sincronizados, que le daban la seguridad y convicción necesaria para ganar un voto de confianza en las próximas elecciones de sonrisa profident.

Pablo Iglesias demostró que venía de la plebe, con un estilo seguro y clara defensa dejó evidente su procedencia y conocimientos sólidos de la educación de este país que se pierde en modelos sectoriales y no en la pluralidad cultural. Su discurso final y cierre del programa me recordó a Robin Hood.

En definitiva, el debate de ayer, me pareció un recorrido por la cinematografía mundial, de años pasados y venideros. Y no fue una visión única mía, ya que el señor Pablo Iglesias aludió a ella como recurso de defensa.

*Rosa Ruiz de Esteban es escritora

[news_list show_more=»on»]

Share on Facebook

1 Trackback / Pingback

  1. Inadmisible agresión | Correo Madrid

Comentarios cerrados.