Declaración de intenciones

Rosa Ruiz Esteban*

Atrás queda el 2015 con ese maremágnum coyuntural bipartidista de guerras internas,  intereses individuales, impunidades, intimidados, desigualdades extremas, escándalos políticos, financiaciones ilegales, etc…

El abandono de las puertas monetarias nunca fue tan difícil. Renunciar a gobiernos silvestres de inmensidades campestres y orégano por doquier, es algo indeseable para los acomodados. El poder congresional es un elemento adictivo, contaminante y de diferentes combinaciones con puntos ciegos, que dejan al descubierto las más terribles discordias de la ambición.

2016

Una ambición que traspasa las fronteras nacionales, para repetir idénticas escenas en todo el mundo. Latinoamérica trajo de cabeza a sus ciudadanos con otras tantas putrefacciones de tintes diversos. “El escandalo Petrobras” vinculó a los Gobiernos de Brasil, Argentina y Venezuela en una red de corrupción sin precedentes (descubiertos).

Parece ser, que el ser humano tiene un gen llamado “corrupción”, que se desarrolla en los ambientes de poder, sacando lo más sucio de todos ellos.

Comienza el 2016, con esa declaración de intenciones, que la fragmentada política nos anuncia para obtener los créditos inmerecidos: llamamientos de paz, tratados burrocráticos, que una vez más expandirán la sombra de las dudas, porque nada cambia, la historia se repite una y otra vez en la inmensidad del tiempo, el espacio  y las circunstancias. El globo terráqueo gira con las invenciones y discursos de los más poderosos, y de alguna manera todos plagian por ser el precedente del éxito. Y ese éxito se ha convertido en sinónimo de engaño, fraudes y mentiras, que perjudican a los más vulnerables.

Dejemos atrás el 2015 con ese maremágnum  coyuntural de minúsculos claros y muchas sombras activas, expansivas y obscenas, manchadas por el poder y el dinero.

*Rosa Ruiz Esteban es escritora
[news_list show_more=»on»]

Share on Facebook