Los partidos políticos españoles calculan sus estrategias para la investidura del presidente de gobierno

Foto: La Vanguardia

Fath El Hamzaoui


 

Durante estas últimas semanas la política española se ha convertido en un juego táctico de estrategia.  Los pasos a dar son muy medidos, se calcularán las  palabras y los mensajes simbólicos, cuestión aprendida por los partidos emergentes.  El anuncio de Pablo Iglesias acompañado por sus  4 supuestos ministros ofreciéndose para ser vicepresidente de Pedro Sánchez,  los votantes de Podemos no entenderían las contradicciones de Pablo Iglesias, el que se ha negado rotundamente a formar parte de un gobierno que no sea el que presida,  a su vez, el PSOE se negaba a tener cualquier acuerdo con quienes pidan la autoderminación de Cataluña. Para los dirigentes de Podemos es un paso hacia adelante, Pablo Iglesias asegura que es una decisión que está a la altura y que gracias a ello Rajoy declinó su investidura.   La estrategia de Podemos comenzó a dar su resultado,  la búsqueda de protagonismo y lo hace responsabilizando al PSOE, los dirigentes socialistas han respondido al instante, y las opiniones han ido diferenciándose a lo largo de la tarde de ayer. Rubalcaba asentaba que  la declaración de Iglesias es un insulto y por otro lado el dirigente de los socialistas catalanes Iceta valoraba de forma positiva aunque sea de mal gusto las formas de la declaración de Podemos.

Foto: La Vanguardia
Foto: La Vanguardia

El PP no abandonaba la fiesta de la estrategia, se ha sumado a este juego político y se agarra al órdago de retirar su investidura pero sin dudar de que Rajoy  siga adelante con su candidatura, se preguntaba en un mitin en Andalucía “Y ahora ¿qué?”. Rajoy aseguró que la suma de partidos como el PSOE, Podemos,  IU-UP  y los partidos independistas (en referencia a los nacionalistas de Euskadi y Cataluña), harán daño a nuestro país.  A la estrategia del PP  el líder socialista ha respondido mediante un comunicado que es el PP el que primero debe formar Gobierno.

Mientras tanto el partido de Albert Rivera sigue sin saber qué dirección seguir, parece haber perdido el primer plano que se había ganado previo a los comicios,  el partido naranja hizo duras críticas a la propuesta de Pablo Iglesias y lamentan la retirada de Rajoy a quien tenían previsto apoyar a pesar de que días antes Albert reiteraba que no apoyará la investidura de Rajoy.

Las contradicciones  han atrapado las intenciones de los cuatro principales partidos, la política de diálogo  se va asomando cada día más y es la muestra de que la sociedad española ha superado  los  totalitarismos (me refiero a las mayorías absolutas) pues  la dictadura de la minoría es anhelada por  pocos grupos de extrema derecha católica.  España no se reconoce en su  propia foto de hace tres décadas,  el cambio social ha sido inevitable y sigue siendo la pieza fundamental de su cohesión y supervivencia como sociedad. El reto que dispone en el futuro marcará la vida de muchas generaciones. La decadencia de los valores patrióticos y laicos son sus dos elementos fundamentales para que escoja el camino correcto.  España ha construido su soberanía sobre una unidad ficticia que no acaba de cuajar. Los problemas nacionalistas no se remontan a un sentimiento patriótico independiente capaz   de acentuar diferencias regionales, sino más bien  la división entre el estado español y la sociedad española que se han maltratado durante años hasta casi su divorcio, en la palabras del filósofo español José Ortega y Gasset:

“El Estado Español y la sociedad española no pueden valernos igualmente lo mismo, porque es posible que entren en conflicto y cuando entren en conflicto es meneser que estemos preparados para servir a la sociedad frente a este Estado, que es sólo como el caparazón jurídico, como el formalismo externo de su vida”. (Vieja y nueva política, Madrid, 1983).

La proclamación del conflicto se puede ver en el 15M, los españoles salieron a exigir una democracia real frente a las políticas de recorte y sobre todo de la representatividad,  los indignados no se sentían representados por ningún partido por las dichosas contradicciones internas y las negociaciones  lejos de las peticiones de la voluntad del pueblo, la crítica es y fue  tomar la palabra de la gente sin consultar sus decisiones.  Vuelve a surgir el mismo error y no reside en unas elecciones sino en la forma de organización de todos los partidos que cierran  puertas a quienes les han apoyado y no son capaces de crear instrumentos de  consulta  frente a una dirección vertical.

 

Puedes seguir a Fath El Hamzaoui en @Hamzawi

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