Mi ruta hacia el desierto

El desierto de Marruecos

Raúl Valencia 


 

Basta con dar un salto de 14 kms sobre el charco de Gibraltar para viajar en el tiempo.
Tánger es un retal de culturas. Un mercadillo constante de gente abierta al diálogo. La decadencia de su pasado artístico está presente en cada rincón, pues hace 60 años esta encrucizada de culturas fue refugio internacional de pintores, escritores y artistas que venian buscando libertad y quedaban prendados de su luz.
Sólo unas horas de viaje y ya me llevo los nombres de personas maravillosas que se solidarizan con mi travesía : Olga, Idriss, pero por supuesto Tania, Karima y Raquel, que me han acompañado casi todo el día.
Es de noche pero la ciudad no duerme, la medina es un hervidero y los cafés hacen su agosto en este día: el más sagrado de la semana para los musulmanes.
Ahora ya, sólo, disfrutando de un té marroquí me acuerdo de vosotros desde el mítico y bohemio café du cinematheque.
La aventura no podría haber imaginado un mejor comienzo para mi.

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