Oriente Medio y su metamorfosis Alianzas e incongruencias

Said Jedidi, Rbat


 

Hoy lunes 8 de febrero Irán y la Unión Europea celebrarán una reunión en Teherán con el objetivo de explorar nuevos campos de cooperación entre ambos.

Business is business e Israel no puede hacer absolutamente nada que no sea ladrar como lo acaba de hacer su ministro del interior al “revelar” la “cooperación de su país con ‘algunos’ países árabes para contrarrestar el creciente (e imparable) ascenso y progresión de Irán en la región y en el mundo”.

Así las cosas, además de miopes, los “países” a los que se refiere sin atreverse a nombrar uno solo, son ingenuos o sometidos a fuertes presiones de su amo americano porque a estas alturas ya deben haber descubierto como, prácticamente todo el mundo, que Israel es ya un articulo de museo y su fuerza moral, política y militar no es mas que un anecdótico mito para cuentos infantiles.

Sin embargo, en uno de sus lapsus, el político israelí reveló una realidad que, desde hace días se lleva barajando de diferente forma, la última vez fue ayer a mediodía cuando el ministro emirati de exteriores,  Anwar Gargach, sin recordar que hay fuerzas terrestres en Siria que combaten a Daesh ha “sugerido” una ofensiva terrestre en este sentido.

El canciller emirati hacía alusión a lo que ha sido “pensado” y lanzado bajo forma de globo sonda por Turquía y Arabia Saudita antes de constatar que no llegaba a ningún lado y desmentir “las alegaciones rusas de” una intervención turca en Siria”.

La revelación del ministro israelí del interior consiste en que “Israel está en peligro de…” (¡Vaya Usted a saber de qué!) “porque Irán está en Siria y por tanto en su frontera”.

O sea: que se trata de la explicación más lógica de quién ha soplado la idea de “la intervención terrestre”, por qué la ha sugerido y que es lo que espera de esta intervención terrestre en Siria.

En este orden de ideas, Estados Unidos y los máximos arquitectos de su política exterior muestran una auténtica clarividencia cuando no hacen absolutamente nada para hipotecar el presente ni el futuro. Un silencio captado en Ankara como una negativa a lo que podría ser una metedura de pata mortal para la región y para la paz y seguridad en el mundo.

Pero, todo en su debido tiempo. Quién iba a pensar que el ejercito sirio ante decenas (para no decir miles) de grupos terroristas e intervenciones de todo tipo de la vecina Turquía y sus comanditarios occidentales y regionales podía resistir e incluso barrer el norte infectado con esta lacra, colocándose ante las narices de Erdogan.

Lo decimos porque la lógica aconseja a no tropezar en la misma piedra diez veces. Todo se puede solucionar, incluido un relevo en Damasco, pero de otra forma

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