Romper con las tendencias

Rosa Ruiz Esteban*


 

Rompiendo tendencias esperadas para algunos e inesperadas para otros, Pablo Iglesias modifica los protocolos informativos y tratamientos políticos, recordando un poco la conducta rebelde del Papá Francisco, que sin semejanzas personales, ni viales, se conducen de maneras imprevistas, sorprendiendo a los más osados de sus entornos.

Los viejos peperos y pesetistas, que no socialistas, revindican posturas amorfas, políticamente hablando, que se dilatan en el tiempo, delatando las atrocidades económicas dejadas tras de su gobernar. Un gobernar caracterizado por las desigualdades sociales, judiciales… Sólo debemos mirar el acto más reciente, el de los titiriteros, que con una obra de mal gusto, puesta en escena para públicos inadecuados, se les encerró en la cárcel incondicionalmente, como medida cautelar, por considerar que estaban enalteciendo el orden público…

Desde mi punto de vista, el orden está más que alterado con los saqueos económicos de aquellos que atentan contra el bienestar social, contra el equilibrio financiero de toda una nación. Y, se sigue alterando en esa línea injusta de aplicaciones de justicia desigual, donde los atentados contra la humanidad, y más concretamente contra un circulo llamado España, es premiado, para aquellos cuyo nombre es protegido por el peso de quienes son tocados por la mano de Dios (Urdangarín, Barberá, etc…) y campean libremente por la calle, con la cabeza alta, orgullosos de su intocabilidad.

Las puertas giratorias siguen moviéndose en ese radio poderoso de unos cuantos, que sirven de referentes para el resto de los habitantes de este país, cuyos esfuerzos mueren en las indolentes miras ambiciosos de esos perezosos, desfalcadores de las arcas públicas, de bancos, de particulares, del esfuerzo de millones de humildes trabajadores, que luchan por mejoras conjuntas que se llevan estos impresentables.

Estamos tan acostumbrados a la opacidad, al espinoso enjambre político, que cuando alguien trata de dar un poco de luz a los enredos y tejemanejes que traen entre manos, nos espanta,  nos asusta y nos echamos manos a la cabeza pensando que no son los modos.

Hace tiempo que deje de creer en la política, y no abogo por nadie, pero si he de levantar una lanza por algo, ese algo quiero que sea transparente. Votar a ciegas, juzgar a ciegas, seguir a ciegas los pasos de los políticos es lo que hemos tenido hasta antes de ayer. Y el resultado está aquí, en el presente, donde los sinvergüenzas los tenemos en la calle con pasaporte en mano viajando libremente para acá y allá y a los curritos decentes se les juzga por trabajar abiertamente, ante un escaparate cristalino.

*Rosa Ruiz Esteban es escritora*

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