Cuando ser musulmana es ser más feminista

Rifkat El Hichou


 

Muchos son los que este mes celebran el famoso “8 de marzo” día Internacional de la Mujer Trabajadora o conocido como “El día de la mujer”. Un día marcado en la historia desde 1911.

A la sociedad siempre le ha preocupado el tema de la desigualdad de género. Por ello, es un tema que ocupa la agenda mediática casi a diario. Una lucha continua por conseguir los mismos derechos que el hombre. A este panorama se enfrentan todas las mujeres, independientemente de su edad.

El Islam siempre ha sido el punto de mira ante el tema del trato de la mujer, pero podemos ver que la situación de la mujer en el Islam no no coincide ni tiene porque coincidir con los estereotipos que los medios de comunicación de masas suelen repetir una y otra vez. Las primeras musulmanas gozaron de unos  derechos que el movimiento feminista lograría arrebatar tan solo en el siglo XX. El ejemplo de la libertad económica es solo uno de ellos. Las primeras  musulmanas  se dedicaban tanto a los negocios como a la literatura y la historia todavía guarda el recuerdo de Khadija, la mismísima mujer del Profeta, mujer, empresaria y figura clave en el Islam.

Si queremos ir más allá y analizamos  los capítulos del Corán vemos aleyas que recogen el tema de la igualdad. El capítulo 33, aleya 35 dice: “Dios ha preparado perdón y magnífica recompensa para los musulmanes y musulmanas, los creyentes y las creyentes, los devotos y las devotas, los sinceros y las sinceras, los pacientes y las pacientes…”También se dedicó un capítulo entero “Las Mujeres”.

De hecho la mujer musulmana ha tenido mucho que ver en el recorrido de la historia del islam. La primera en creer en el islam fue una mujer, la primera gran comerciante fue una mujer. La historia es el mejor sello que muestra la realidad de la mujer.

Ningún tema es tan nuevo como para ser original por completo, esto ocurre con el papel que juega la mujer en la religión islámica. Muchas son las corrientes que intentan cambiar lo evidente, cambiar una realidad que vivimos y se vivió desde el comienzo del Islam. Tendemos a ver con inferioridad a la mujer musulmana, a juzgarla sin fundamento, y ahora es cuando surge la pregunta. ¿Qué se ha hecho mal para llegar a esta situación?

Uno de los mayores intelectuales del siglo XX, el filosofo y crítico literario, Edward Said, ya lo dijo en su obra “Alguien que escriba seriamente acerca del Islam, o sobre China, o sobre Shakespeare o Marx, debe tomar en consideración lo que se ha dicho sobre esos temas.

El conocimiento que hay en Occidente sobre el Islam viene muy mediatizado, se tiene a infravalorar a la mujer musulmana por sus creencias. Los primeros estudiosos de la cultura árabe fueron los que sentaron la base de todo lo que entendemos en la actualidad por islam. Esto se hizo únicamente por la necesidad de dominio, se estudiaba la cultura del otro para dominarlo. No hubo un interés verdadero por conocer qué es islam.

La ignorancia y la información inexacta acerca del Islam es lo que ha llevado a que éste se vea con suspicacia.

Se necesitarían muchos volúmenes para analizar todas las bondades y derecho que Dios le ha dado a la mujer musulmana hace más de 14 siglos y que están escritos en el Sagrado Corán y Dichos del profeta.

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