Doble vara de medir 3.0

Sarah B. Soulami Correa


 

En el mundo informatizado, en el que las noticias vuelan y estamos expuestos a una sobre dosis de información nos volvemos inmunes. Nos volvemos inmunes ante la sangre, las balas y la pobreza extrema. Salvo si el muerto es blanco, occidental y europeo.

Sí, puede sonar violento y puede parecer un ataque, pero es sólo una reflexión. Europa tiene hoy un gran problema, está enferma, enferma de etnocentrismo. Y me dirán, no te duele igual la muerte de un familiar que la de un vecino, por supuesto que no.

Ayer se ha producido un brutal ataque,  Daesh ha asesinado a 26 personas y ha dejado al menos 71 heridos por un atentado suicida al sur de Bagdad.

De entre todo el ruido que se escucha estos días, tras los tristes atentados acaecidos en Bruselas una frase me removió el estómago “se echan en falta los minutos de silencio en los países musulmanes”. Esta es la doble vara, cuando la gran mayoría de atentados se han realizado en países musulmanes y para 2014 Dáesh ya se habían cobrado más de 30 000 vidas concentradas en su mayoría en Afghanistán, Irak, Nigeria, Pakistán y Siria ¿Dónde estaba Europa? ¿Cuántos minutos de informativos ha dedicado la televisión hoy por Irak? ¿Cuántos mandatarios fueron a concentrarse hace unos días a Estambul?

La doble vara viene también con el tema de los refugiados y cómo dijo en su día Napoleón “aquel que no conoce su historia, está condenado a repetirla”. Hoy los refugiados están siendo internados en centros de detención, al igual que los españoles que en 1939 huían de la guerra y tras andar durante días, al llegar a Francia eran detenidos en la playa de Argelès sur mer. Nadie abandona su casa, sus estudios, su trabajo ni su familia por gusto. Sin embargo cala más rápido el mensaje xenófobo, el de fuera musulmanes de nuestra Europa y el de no acoger a los refugiados.

En días del ciber-activismo o activismo de sofá no nos duele igual porque aquellos muertos no son nuestros y están lejos, ¿quién los está asesinando? Dáesh, pero para eso tenemos un filtro, estamos tan acostumbrados al caos en el Oriente Medio que son un número más, no nos altera el día a día. Toca hacer un ejercicio para nada sencillo, quitarse las gafas del yo europeo y ponerse las del yo mundo, las del yo humano y cuestionémonos el porqué de las cosas e intentemos mirar más allá.

Es fácil caer en el error de pensar que la culpa de todos los males los tiene el Islam, la culpa la tiene el egoísmo del ser humano, el odio y no podemos responder a este con más odio, con xenofobia porque si caemos ya estamos perdidos. Son momentos en los que deberíamos de estar más unidos que nunca y buscar soluciones para acabar con esta lacra intolerable.

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