Expulsado del CNI por mantener relaciones sexuales con su compañera de trabajo

Correo Madrid


 

 

El espía expulsado del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), cuya identidad no se ha hecho pública, mantenía encuentros sexuales con otra compañera de los servicios secretos españoles, los grababa en vídeo y compartía las imágenes con miembros de su departamento. Hasta que se supo, el agente 8882 tenía un expediente intachable: ingresó como traductor de árabe para el CNI en 2007 y se incorporó al servicio como miembro definitivo en 2013. La División de seguridad sospecha que estaba actuado como doble agente y un informe revela que llevaba un “elevado nivel de gastos, muy por encima de sus ingresos”.

El traductor recurrió su expulsión en los juzgados. Alegó que se había dado de baja por motivos psicológicos, justificando así algunas de las conductas observadas. La Audiencia Nacional rechazó en una sentencia los argumentos de 8882 y el pasado mes de diciembre falló a favor del CNI.

Nada se sabe sobre lo ocurrido con los otros agentes, esos que, según desvela la cadena ser Ser, tuvieron oportunidad de acceder a los vídeos de contenido sexual entre el espía ahora expulsado y su compañera. Sin embargo, la salida del CNI por parte del traductor no se ha producido porque mantuviera un idilio con otra espía, grabara imágenes de sus encuentros y las mostrara, sino porque a raíz de la investigación abierta para indagar sobre estos hechos, se descubrieron  otras graves irregularidades.

La División de Seguridad concluyó en julio de 2014, después de las pesquisas, irregularidades cometidas por el agente en su primer año como “espía”. El jefe de la División asegura en el informe citado por la Ser que “el sujeto mantenía una serie de relaciones con personas de alto riesgo para el CNI y para los intereses nacionales”, incluidas “varias personas vinculadas a los servicios de Inteligencia de Marruecos”. Se alude incluso a “un posible inicio de un proceso de captación sobre él” y añade que las relaciones sospechosas del agente no se limitaban a servicios extranjeros sino que éste también “entró en contacto con un islamista radical con el que coincidió en su etapa de estudiante del que no informó a sus Jefes”.

El documento citado por la emisora también da cuenta de “un intento de comunicación con alguien que estuvo detenido al menos en dos ocasiones por blanqueo de dinero relacionado con narcotráfico e islamismo radical”.

El agente 8882 no se limitó a grabar a su compañera sentimental, también hizo al parecer fotografías dentro de las instalaciones y las envió por Internet. Asimismo, las investigaciones apuntan a que extrajo información de las bases de datos del Centro para personas de su entorno y “para uso propio ajeno al desempeño de su trabajo”.

No se descarta que haya actuado ya como doble agente, manipulando “en beneficio de servicios de inteligencia extranjeros, grupos terroristas u otras organizaciones subversivas o individuos cuyos intereses puedan constituir una amenaza para los intereses de España”

No existen pruebas sin embargo de todo lo expuesto, ni de que haya delito, razón por la cual no se ha procedido penalmente contra 8882. La expulsión se basa por tanto en una estimación, la que se desprende del informe y que determina que el riesgo de que hubiera llegado a cometer ifracciones en caso de permanecer en el Centro era “alto”.

Según la información adelantada por la Ser, la expulsión del agente 8882 se produjo hace poco más de un año, y es la primera que el CNI lleva a cabo haciendo uso del Estatuto de Personal que permite el despido por motivos de seguridad sin que medie proceso disciplinario.

8882, como todos sus ex compañeros, no tiene rostro. No puede revelar a qué se dedican. Ni siquiera a su familia. La enorme tensión psicológica la que están sometidos los espías hace por ejemplo que la media de divorcios sea muy elevada entre los agentes. Su intimidad está monitorizada por el Centro y están sometidos a controles aleatorios. Tampoco pueden sindicarse ni pertenecer a partidos políticos y sus carnés no llevan su foto. Sus identidades, misiones, fuentes y métodos son confidenciales y es muy difícil que reciban medallas salvo que sean asesinados. Y, como en el caso de 8882, sus descensos o despidos son más habituales que sus ascensos

Fuente: Eleconomista

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