Medios de comunicación turcos señalan a Estados Unidos por estar detrás del fallido golpe de estado

Correo Madrid


Las autoridades turcas mantienen una guerra abiereta contra el clérigo establecido en Estados Unidos, Fethullah Gulen, desde hace años. No obstante, el intento fallido del golpe de estado del pasado 15 de julio que el gobierno turco acusa a lo que denomina “Ente Paralelo” de orquestarlo desde Estados Unidos, ha abierto un  nuevo capítulo en esta guerra. La  escalada de enfrentamientos ha adquirido otra dimensión. Esta vez el gobierno turco quiere llegar hasta las últimas consecuencias en su guerra contra Gulen y su entramado de organizaciones, ONG´s y proyectos repartidos dentro y fuera del país.

El día después del intento fallido de golpe de estado muchos titulares en la prensa turca se preguntaban sobre la ambigua reacción del secretario de estado John Kerry en el momento en el que no se sabía si el golpe había progresado o no. Muchos se atrevían a señalar o por lo menos insinuar a que algo de tales dimensiones no podría estar fuera del alcance de Washington y su conocimiento e incluso su beneplácito y consentimiento.

La tesis de que la CIA sabía o incluso estaba detrás del fallido golpe de estado vuelve a situarse en el primer plano.

Desde la época de la guerra fría, Estados Unidos tiene gran presencia militar en Turquía. Prueba de esa presencia es la base aérea de Incirlik que cuenta con el acceso al mar Mediterráneo y controla de cerca los movimientos de Rusia, país que a día de hoy sigue siendo un rival a tener en cuenta por Washington, sobre todo con Vladimir Putin al mando del país.

La misma base militar ha protagonizado los primeros desencuentros geopolíticos entre turcos y americanos cuando el entonces jefe del gobierno y actual presidente de la república Recep Tayyip Erdoğan se negó a que dicha base fuese utilizada por la administración Bush en su invasión de Iraq en el año 2003.

Con la eclosión del terrorismo,de nuevo la base militar vuelve a estar en el punto de mira de la administración americana. Esta vez con la administración Obama que lidera la lucha contra la organización terrorista estado islámico. Los americanos querían la participación activa de Turquía, además de la luz verde para usar sus bases aéreas en las fronteras de con Siria. Esto fue posible después de una cadena de ataques y atentados contra las ciudades turcas, sobre todo aquellas situadas en las fronteras con Siria. Turquía tenía serias reservas sobre el uso de sus bases y se escudaba en la falta de una estrategia seria para acabar con el régimen sirio, algo que a su vez pasaba por la creación de la famosa zona de exclusión aérea  para neutralizar la capacidad aérea del régimen de Damasco y con ello proporcionar seguridad  a las zonas controladas por las fuerzas de la oposición siria.

La presión de los países occidentales y las continuas campañas de desprestigio contra Turquía y su presidente, junto con la multiplicación de las amenazas a las que se enfrentaba Ankara (Guerra abierta contra ISIS, tensión con Moscú tras el derribo del avión, desencuentros con el gobierno de Bagdad, guerra fría con Teherán y la falta de aliados serios en oriente medio) obligaron a que los políticos turcos redefinieran sus prioridades de política exterior, incluso abrieron un nuevo capítulo en sus maltrechas relaciones con el estado de Israel.

¿Tenía miedo el gobierno turco de que EE.UU utilizara la base militar de Incirlik para orquestar un golpe de Estado?

La respuesta a esta pregunta solo la tienen las autoridades turcas. A juzgar por el desarrollo de los acontecimientos, todo indica que los turcos tenían en mente la importancia de esta base y sobre todo, el historial de la CIA en lo que se refiere a las operaciones encubiertas, patrocinar golpes de estado fallidos o no.

Esta tesis cobra importancia si tenemos en cuenta que una de las primeras decisiones que han tomado los servicios de inteligencia turcos fue el cierre de la base militar de Incirlik y aislarla cortando el suministro de energía eléctrica evitar que se comunique con el exterior. Más tarde y a lo largo de la semana que prosiguió al fallido intento de golpe de esta, algunos titulares en la prensa turca señalaban a esta base como centro donde se ha orquestado toda la conspiración.

Esta mañana los titulares se han hecho eco de la lista de acusación que ha preparado la fiscalía general del país contra 73 acusados de organizar y conspirar contra la seguridad nacional, además de constituir una organización delictiva. El texto de acusación afirma que los sospechosos liderados por Fethullah Gulen, trabajan con el beneplácito de Estados Unidos y sus servicios de inteligencia, según afirman los medios turcos.

El periodista İbrahim Karagül, columnista del diario Yeni safak (cercano a las autoridades políticas del país) fue de los más claros a la hora de hablar de las instrucciones y del apoyo de la CIA al clérigo turco establecido en Estados Unidos.El mismo periodista ha alertado de que su país se enfrente a un plan integral de desestabilización y asegura que la escalada de los ataques terroristas llevados a cabo por el PKK y la organización terrorista estado islámico son capítulos del mismo plan.

Por su parte, takvim.com ha asegurado en un reportaje que la CIA patrocina a Gulen desde que se instaló en Estados Unidos. La publicación de Takvim afirma que el ex mandatario americano George W. Bush había decidido expulsar del país al clérigo turco pero la CIA solicitó pedir su valoración antes de tomar cualquier decisión al respecto con lo que los planes de Bush no se llevaron a cabo. Para insistir en su tesis, Takvim cita las declaraciones del ex jefe de la CIA Graham Fuller que aseguraba que Fethullah Gulen es un ejemplo de islamismo moderado.

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