Arabia Saudí cambia a EE.UU por Rusia

Correo Madrid


La Ley de Justicia Contra los Patrocinadores del Terrorismo (JASTA, por sus siglas en inglés) ha complicado las ya tensas relaciones entre EEUU y uno de sus principales aliados en el Oriente Próximo, Arabia Saudí.

Esto podría llevar a la construcción de nuevas relaciones entre el reino y otros países, especialmente Rusia, expresó el analista internacional Serguei Filatov en una entrevista a Izvestia. JASTA se convirtió en ley el 28 de septiembre después de bloquear el Congreso de Estados Unidos el veto del presidente Barack Obama, que se opuso de manera categórica a su aceptación. La ley permite a los familiares de las víctimas del 9/11 demandar a Arabia Saudí por su presunta participación en los ataques terroristas de 2001.

El analista Filatov identificó seis implicaciones de esta decisión. En primer lugar, este paso puede conducir a una revisión fundamental de las relaciones políticas entre Washington y Riad, lo que no es rentable para ninguno de ellos. El politólogo llama la atención sobre la declaración hecha por el canciller de Arabia Saudí en el momento del voto.

En segundo lugar, después de la votación, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Riad dio una respuesta aún más fuerte a las posibles consecuencias de la aceptación del acto. “El detrimento de los cimientos de la soberanía del Estado que durante cientos de años han sido la base de las relaciones internacionales tendrá un efecto negativo”. En su opinión, el Congreso de Estados Unidos ha socavado todos los principios y la ley va a crear un “precedente peligroso” y causará “la erosión de la soberanía nacional de todos los países, incluyendo Estados Unidos.”

En tercer lugar, en medio de la guerra siria, el empeoramiento de las relaciones políticas entre los Estados Unidos y Arabia Saudí debilita de manera inmediata y drástica la posición de Estados Unidos en este conflicto y en la región.

La cuarta consecuencia consiste en que el tribunal de Estados Unidos puede fácilmente confiscar los activos de Arabia Saudí en los bancos estadounidenses que, según diversas estimaciones, ascienden a cientos de miles de millones de dólares. Como resultado, el sistema financiero de Estados Unidos pone inmediatamente bajo su manejo estas grandes sumas de dinero. No será la primera vez: los 210.000 millones de dólares que pertenecían al gobierno de Gadafi congelados en los bancos de Estados Unidos nunca han sido devueltos a las nuevas autoridades de Libia.

El quinto punto de las reflexiones del especialista indica que inmediatamente después de la publicación de la sección clasificada del informe sobre el 9/11, las autoridades saudíes amenazaron con la venta de sus valores norteamericanos adquiridos por $750 mil millones de dólares. Esta venta puede tener unas consecuencias impredecibles para el mercado financiero internacional ya frágil.

Y por último, los congresistas de EEUU demostraron que para ellos, quedarse con unos millones de dólares extra es más importante que mantener relaciones estratégicas con el aliado clave de Estados Unidos en el Medio Oriente.

Fuente: Sputnik

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