La era Trump puede abrir una nueva página en las relaciones entre Turquía y Estados Unidos

Michael Flynn

La victoria deDonald Trump en las elecciones de Estados Unidos ha sembrado la incertidumbre en todo el mundo. Con Hillary Clinton en el despacho oval cada país sabía de antemano lo que pasaría en temas de diplomacia y política exterior. Los cambios que Hillary Clinton podría haber llevado a cabo eran previsibles puesto que ha pasado por el cargo más importante de de la diplomacia americana y su larga trayectoria política ha hecho que su perfil se haya estudiado más que cualquiera en los últimos años.

No pasa lo mismo con Donald Trump cuyos planteamientos en política exterior, además de escandalosos en algunas cuestiones, son ambiguos y poco definidos. Esta incertidumbre deja muchos interrogatorios  tanto a aliados como rivales de Washington. Es el caso de Turquía, tradicional aliado de Estados Unidos en la zona que se está viendo rodeado de amenazas de toda índole.

Ankara espera el apoyo del nuevo presidente de Estados Unidos en multitud de temas y cuestiones, algunas espinosas.  En cuanto a los conflictos regionales abiertos en la región parece que las reglas del juego se definen sobre el terreno y la postura de Washington, o lo que fue su postura hasta hace poco, fue adaptarse a la política de los hechos consumados. Turquía, como el resto de actores, entendió que la mejor estrategaa para asegurarse el apoyo de los americanos es demostrar su poder en el terreno de combate y por ello puso en marcha una amplia campaña militar que denominó el brazo del eufrates para frenar a los milicianos del PKK y los combatientes de Estado Islámico, el éxito de dicha campaña fue tal que incluso precipitó los planes de la actual ofensiva para recuperar la ciudad de Mosul.

La llegada de Donald Trum a la Casa Blanca puede incluso ser beneficiosa para los turcos. Las declaraciones de un destacado asesor del nuevo presidente americano en las que insistía en contar con Ankara fueron ampliamente comentadas por la prensa especializada en Oriente Medio.

Nada más confirmarse la victoria de Donald Trump, un destacado asesor del nuevo presidente americano dijo «Necesitamos ajustar nuestra plítica exterior para reconocer a Turquía como prioridad, necesitamos ver el mundo desde la perspectiva de Turquía» Estas declaraciones fueron recogidas por la prestigiosa revista Newsweek en su edición digital del 11 de noviembre. Además,  Michael Flynn, nombre del asesor de Trump instó a las autoridades de su país a entregar al clérigo autoexliado en Estados Unidos desde el año 1999 y al que las justicia turca le acusa de estar detrás del  fallido intento de golpe de Estado a mediados del pasado mes de julio.

Paralelamente, la presión sobre las escuelas del clérigo Fethullah Gulen en Estados Unidos sigue aumentando. Dichas escuelas representan un importante recurso de empleo y actividad económica que genera grandes sumas de dinero a los gulenistas.

Los nuevos problemas a los que se enfrentan las escuelas del clérigo tienen que ver con la naturaleza jurídica de sus actividades. La justicia americana ha abierto investigaciones en más de 10 Estados con el fin de esclarecer las dudas que generan los movimientos de los seguidores de Gulen. Las dudas oscilan entre la prevaricación de fondos públicos y la falsificación de visados para los miembros de la organización.

Las dudas y las sospechas sobre estas escuelas ha limitado su crecimiento en los últimos dos años. En 2015 y lo que va de 2016 los seguidores de Gulen tan solo pudieron inaugurar 3 escuelas en Estados Unidos. Según investigaciones realizadas por Reuters sobre estas escuelas, el 2010 fue su mejor año llegando a crear 23 escuelas.

Según la información del mismo medio, desde el año 2010, 15 escuelas fueron cerrada o trasladadas a dueños que nada tienen que ver con las complejas organizaciones que controla el clérigo turco. Otro dato a señalar, es el número de visados solicitado por las escuelas Gulen para el personal que traen desde Turquía que ha sufrido un gran descenso pasando de superar 1000 visados en el año 2010 a tan solo 360 en 2015.

Para Turquía acabar de una vez por todas con la organización que ha liderado el intento fallido del golpe de Estado es una prioridad para su política exterior, de la misma manera que lo es su lucha contra Daesh y el PKK.

Por último, la relación de Washington y Ankara en los próximos  años pasa por lo que ha dicho el asesor de Donald Trump: por la capacidad de Washington de percibir y entender las amenazas a las que se enfrenta Turquía.

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