Marruecos retrasa la liberalización de su moneda hasta la segunda mitad del 2017

El gobernador del banco de Marruecos ha asegurado en declaraciones al periódico «Al Hayat» que la liberalización del Dirham tendrá lugar a mediados del año 2017. Con esto se retrasa la fecha barajada en un primero momento y las autoridades monetarias del país afirman que el retraso de unos meses es para completar los procedimientos técnicos y legales por los que hay que pasar para que esta operación tenga éxito.

La puesta en marcha de un proceso que permite la fijación del valor de la moneda local de acuerdo a las reglas del mercado internacional tiene el objetivo atraer la inversión extranjera y aumentar la competitividad de la economía marroquí.

Este proceso emprendido por otros países  ha acabado con el derrumbe de la moneda local, como ha sucedido con el caso de Egipto que se ha visto obligado a libberalizar su libra en un momento de grandes dificultades y desafíos que atraviesa su economía.  La libra egipcia pasó de tener un valor de 8 libras frente al dólar a los casi 18 libras el dólar en pocas semanas. Lo que ha arrojado una gran incertidumbre sobre la economía de este país árabe.

No es el caso de Marruecos, dice Andullatif Al Jouhari, máxima autoridad monetaria de Marruecos que, además, añade que la coyuntura económica del país es positiva y las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional fueron fructíferas y se respetaron las exigencias y las necesidades de la economía marroquí.

En cuanto a las cifras macroeconómicas, el Banco de Marruecos (Bank Al Maghrib) prevé un déficit del 3.1% para el 2017 y un 2.8% para el año 2018. El crecimiento se situaría en 4.2% en 2017 mientras que en el año 2018 esta cifra descendería al 3.7%.

El déficit de la balanza comercial seguirá su descenso, máxime si los precios de los hidrocarburos siguen en su tendencia bajista.

La deuda exterior representa el 64% del PIB y la inflación apenas alcanza el 2%.

Estas cifras que han facilitado las autoridades financieras de Marruecos, son una garantía y una prueba de la fortaleza de las cuentas del estado, con lo que el proceso de la liberalización del Dirham no tiene porque afectar negativamente a la economía.

 

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