Nigeria y Marruecos deciden la creación del mayor gasoducto de África

Marruecos y Nigeria han decidido firmar uno de los mayores acuerdos económicos del continente africano para despedir el 2016. Se trata, además, del mayor gasoducto africano que pretende llevar a Europa esta materia prima que Nigeria produce en gran cantidad, situándose entre los primeros  10 países en lo que se refiere las reservas probadas.

Los dos grandes problemas a los que se enfrentaba Nigeria  para llevar su gas natural a los mercados internacionales fueron la falta de suficientes inversiones en las infraestructuras y un enorme desafío de la inseguridad que ha impedido la construcción de una adecuada infraestructura para transportar gas natural hacia los países industrializados de Europa.

¿Qué puede ofrecer Marruecos a Nigeria en este proyecto?

El reino de Marruecos es uno de los países más estables de áfrica, con un sistema político en el cual la monarquía desempeña un papel determinante en los equilibrios institucionales. Este fenómeno convierte a Rabat en un socio privilegiado para sus vecinos. Además, la apuesta de la diplomacia marroquí de abrirse camino en el continente africano y poner fin de esta manera a largos años de abandono y retirada de Marruecos de su propio entorno geopolítico.

Los esfuerzos del Estado nigeriano para poner fin a la inseguridad que representan los grupos terroristas, como es el caso de Boko Haram,  que amenazan su progreso y su desarrollo  pueden encontrar en Rabat un fiel aliado que ha demostrado su eficacia en numerosas ocasiones. Marruecos adopta un modelo religioso que integra del islamismo político en las instituciones y permite el desarrollo de una razonable vida política e institucional que a menudo da como resultado una mayor pluralidad política y una mayor estabilidad también.

El rito maliki que integra a diferentes formas de entender y de ver el Islam en Marruecos, además de la una cultura religiosa impregnada de sufismo y espiritualidad que ha hecho del país un verdadero referente moral para millones de africanos. Es aquí donde el modelo religioso marroquí puede ofrecerse como alternativa a los movimientos fundamentalistas que proliferan en el Sahel, cosa que el rey de Marruecos Mohamed VI no ha ocultado a sus homólogos africanos en sus últimas visitas a los países de África Occidental. No hay que perder de vista que el rey de Marruecos es, además, un líder religioso cuya influencia va más allá de las fronteras naturales de su reino.

Por otro lado, la puesta en marcha de este mega-proyecto al que con anterioridad se le ha intentado dar diversas fórmulas y múltiples diseños sin encaje, puede acabar con el persistente  problema de la falta de infraestructuras que frena el desarrollo del país más poblado de África. Los países africanos que inevitablemente atravesará este proyecto se verán beneficiados a nivel económico y tendrá que cooperar aún más para hacer frente a los problemas y amenazas de la inseguridad a la que se enfrentan.

Europa, destino final de la producción nigeriana puede beneficiarse de gasoducto nigeriano-marroquí. La gran lucha que emerge entre las principales potencias europeas por las rutas del gas procedente de Rusia y de Azerbaiyán puede verse afectada por el suministro africano puesto que evitaría  el monopolio germano-ruso que podría darse con la construcción de nord-stream y la llegada del gas ruso a Europa por el báltico.