¿Porqué algunos países europeos se molestan por el referéndum en Turquía?

 

Los últimos meses fueron testigos de una escalada de tensiones entre Turquía y varios países europeos. La gota que colmó el vaso fueron los incidentes protagonizados por varios países europeos que han impedido a diplomáticos y altos responsables políticos turcos participar en encuentros con la diáspora turca para explicar los cambios constitucionales que el país pretende llevar a cabo en su próximo referéndum. La respuesta de países como Holanda, Alemania o Suiza muestra que hubo trabajo de coordinación entre dichos países para mandar un mensaje a Turquía: los cambios constitucionales no gustan a algunos países europeos.

Pero ¿Porqué estos países europeos se han posicionado claramente en un asunto interno de un país soberano?

Los medios de comunicación occidentales aún no han cesado su campaña contra Erdogán, objetivo contra el que lanzan todo tipo de acusaciones; empezando por acusarle de vender armas a la organización terroristas Daesh y comprarle petróleo barato hasta acusarle de llevar el país hacia un régimen dictatorial. Una vez agotada la primera acusación después de la campaña militar terrestre del ejército turco contra las organizaciones terroristas que se habían hecho fuertes en la frontera con Siria, la campaña contra Erdogán, y por ende contra Turquía, se centró más en los supuestos excesos que se han cometido en la lucha contra la organización que lidera el clérigo Fethullah Gulen acusada de intentar acabar con el orden constitucional mediante un golpe de estado.

Dictador, es otra acusación que los medios de comunicación occidentales prefieren usar contra uno de los pocos presidentes elegidos democráticamente en la zona.

Volviendo a la pregunta planteada con anterioridad, algunos países europeos estaban acostumbrados a tratar con gobiernos que no representan los intereses de sus ciudadanos y cumplen religiosamente con las órdenes que se recibían desde bruselas, Berlín o Washington. Pero ahora esto ha cambiado y Turquía es una potencia regional con voluntad propia, amplios intereses económicos y comerciales y una firme voluntad de definir esos intereses y defenderos.

Los analistas, periodistas y académicos turcos han llegado a la certeza de que los tradicionales socios de Ankara, europeos y americanos no están por la labor de cumplir con sus compromisos y citan varios episodios e incidentes en los que países europeos se han mostrado poco amistosos hacia Turquía.

Europa acoge a la organización terrorista PKK

Los cambios geopolíticos que atraviesa Oriente Medio ha hech que el juego de eauilibrios que emperaba hasta hace pocos años saltase por los aires. Actores no estatales se han fortalecido y se han hecho con el control del territorio, los recursos, las armas e incluso controlan a personas. No obstante, los cambios y las amenazas no afectan a todos por igual, no es lo mismo compartir froneras con dos países en guerra con todo lo que conlleva ello en terminos de precios a pagar en cuanto a seguridad se refiere o estar a miles de kilómetros. El paraguas de la OTAN no parece haber sido capaz de dar el respaldo que Anakara neceita frente a las amenazas procedentes de Siria. Es más, Estados Unidos y otros miembros de la OTAN han preferido respalar a una organización kurda que Turquía acusa de ser la filial del PKK en Siria.

Europa y Estados Unidos empezaron a criticar y  a tomar medidas contra Turquía cuando este país decidió hacer frente a las organizaciones terroristas. 

Europa incumple el tratado de acogida de los refugiados que ha firmado con Ankara.

La evaluación que hacen las autoridades turcas del cumplimiento del acuerdo sobre el tema de los refugiados es notablemente negativo, solo hay que abrir un periódico turco para darse cuenta de ello. El enorme esfuerzo a la hora acoger a las personas que huyen de la guerra y los conflictos lo sigue soportando Turquía con la acogida de casi 3 millones de refugiados, en cambio, la UE asume una cantidad muy inferior a la que se comprometió.

Los académicos turcos aseguran que la campaña que hay contra su país se debe principalmente a que Turquía logra su autonomía en multitud de sectores.

La solidez económica de Turquía y su fuerza militar han hecho que esté menos dependiente de los países europeos y Estados Unidos y esto es un hecho que las grandes potencias y sus multinacionales no se lo quieren perdona a Turquía.

Por último, las reformas constitucionales que pretenden dotar a Turquía de un modelo presidencialista han sacado a la luz más diferrncias con algunos estados europeos. Algo que se ha traducido en continuos ataques contra Ankara, haciendo una verdadera campaña para influir en los asuntos de un pueblo, que teóricamente es el que debe decidir el modelo que más le gusta, una cuestión de democracia sobre la que Europa está acostumbrada a dar lecciones a los demás, sobre todo a Turquía.

 

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