Ankara y Moscú normalizan sus relaciones y ponen fin a un periodo de desconfianza y tensiones

El presidente de Turquía y su homólogo ruso parecen poner fin al mal entendido entre los dos países después de un periodo caracterizado por la ausencia de confianza y las tensiones que estallaron con el derribo del avión ruso por parte de las fuerzas del ejército turco.

El anuncio se produjo durante una rueda de prensa conjunta entre los dos mandatarios que se reunieron en la ciudad costera de Sochi para discutir las relaciones bilaterales y regionales en un contexto internacional caracterizado por la volatilidad y la incertidumbre.

El presidente ruso afirmó que las relaciones de Rusia con Turquía se habían recuperado completamente y que el volumen de comercio había dejado de caer.

«Nuestras relaciones han sido puestas a prueba en el pasado reciente, puedo decir que el período de normalización de Rusia y Turquía ha terminado, estamos volviendo a una relación cooperativa normal», aseguró Vladimir Putin.

Por su parte, Erdogan dijo que Turquía y Rusia van «más allá de la normalización» y entraron en una nueva fase, en las relaciones entre ambas naciones»

El presidente turco ha recordado que las relaciones entre los dos países habían llegado a un estatus especial y que ambos podrían cambiar el destino de toda la región.

 

Tanto Ankara como Moscú han trabajado muy duro para evitar el choque sobre el terreno en Siria. Un choque que ambos líderes entendieron, podría aprovecharse por los rivales de los dos países, por lo que han optado por bajar la tensión y trabajar juntos. Por un lado Moscú logra minimizar el papel desempeñado por Irán y sus aliados en Iraq y Siria y tener más margen de maniobra para conseguir sus objetivos estratégicos en Siria y por otro, Ankara logra cubrirse las espaldas en un entorno muy traicionero en el que sus supuestos aliados en Washington y el resto de capitales europeas no han demostrado estar a la altura para blindar el apoyo que los turcos necesitan.

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