Las grandes empresas alemanas siguen invirtiendo en Turquía a pesar de la crisis política entre Berlín y Ankara

El ministro alemán de Relaciones Exteriores, Sigmar Gabriel, hizo pública la nueva política dura de su país hacia Ankara la semana pasada al sugerir a las firmas alemanas que  invertir en Turquía ya no es seguro y que Berlín está preparando sanciones económicas.

En Turquía, más de 6.500 empresas alemanas operan ejercen sus actividades desde hace décadas, una cantidad de empresas que mueve miles de millones de euros todos los años.

A pesar de la intención de Berlín de mezclar la política con la economía en sus últimos choques con Ankara, las grandes empresas alemanas en Turquía no parecen haber hecho mucho caso a las palabras de Sigmar Gabriel.  Algunos Medios de comunicación turcos han señalado que se trata de un intento para usar el tema turco en la política alemana interna, junto con el tema de los refugiados para. Over el toro de Los cuernos y evitar que Merkel y sus socios de gobierno pierdan terreno frente a la ultraderrecha que arrasa en otras partes de Europa.

Siemens ha estado operando en Turquía incluso en la época del Imperio Otomano hace más de 160 años. El gigante alemán emplea actualmente a más de 3.000 trabajadores en Turquía y registró 1.300 millones de euros en ventas el año pasado.

En medio de la peligrosa y creciente disputa entre Ankara y Berlín, surgió la cuestión de si las amenazas del gobierno alemán afectarían el comercio bilateral o el futuro de las empresas alemanas que operan en Turquía. «No tiene ningún impacto en las actividades de Siemens», dijo el portavoz de esta compañía, Richard Speich, al diario turco Sabah.

Las advertencias de Sigmar Gabriel sobre la reducción de fondos de la UE a Ankara y el asesoramiento a las empresas alemanas para no invertir en el país recibieron un amplio apoyo en Berlín. Siguiendo la línea del gobierno de Merkel, el presidente alemán Frank-Walter Steinmeier dijo: «Considero que es una cuestión de respeto de nuestro país el enviar señales claras  [a Turquía]».

La reacción de Berlín por lo que ha denominado  «respeto propio» se produjo después de la detención preventiva de Peter Steudtner, un ciudadano alemán que enfrenta cargos de terrorismo por parte de las autoridades turcas y que el gobierno alemán dice que es un activista de derechos humanos. Por otro lado, Ankara acusa a Alemania de acoger a terroristas y hacer la vista gorda a las actividades de organizaciones  como es el caso del PKK y el  grrupo terrorista  (FETÖ)  acusado de planear el fallido golpe de estado del verano pasado.

El tono en Berlín sobre Turquía ha hecho que los políticos alemanes se pronunciaran contra el gobierno turco, amenazando continuamente con las sanciones económicas. Sin embargo, las empresas alemanas que operan en Turquía, similares a Siemens, no están necesariamente por la labor de hacer caso omiso a las palabras de los responsables políticos de Berlín.

El gigante farmacéutico alemán Bayer, que lleva más de 60 años en Turquía y emplea a unos 1.400 trabajadores, destacó que las crisis temporales nunca han afectado sus negocios en el país y sus actividades seguirán desarrollándose con normalidad.

«Nuestro compromiso en Turquía es orientado a largo plazo y no es fundamentalmente cuestionado por crisis temporales, como ha ocurrido en varias ocasiones en el pasado», aseguró  Hans-Bernd Schmitz, coordinador de comunicaciones de la compañía con sede en Leverkusen.

Mientras el gobierno alemán intenta utilizar sus brazos económicos y financieros y su influencia en la UE en una lucha política, Ankara pretende aliviar la presión sobre las empresas alemanas. «Todas las inversiones alemanas en Turquía están 100 por ciento bajo la garantía del gobierno turco, el estado y la ley», afirmó el ministro de Economía Nihat Zeybekci la semana pasada.

El viceprimer ministro Mehmet Şimşek  invitó a todas las empresas alemanas que quieran invertir en Turquía, y dijo en Twitter que «Ankara da la bienvenida a los inversores alemanes». Bosch, otro gigante alemán que opera en Turquía desde 1910, dijo que la compañía no tiene la intención de cambiar sus planes de inversión a pesar de las sugerencias de Berlín para hacer lo contrario. «Nuestro objetivo es permanecer en el país a largo plazo y tenemos la intención de continuar con nuestras inversiones en 2017, según lo planeado» aseguró la compañía en una nota recogida por la premsa turca.

El presidente y gerente senior de Bosch Turquía y Oriente Medio, Steven Young, anunció que la compañía invertirá  184.2 millones de dólares en Turquía este año 2017.

Siemens no va a detener sus futuras inversiones en el país tampoco. El portavoz de la compañía dijo que «actualmente no hay obstáculos en el camino de futuras inversiones para Siemens».

La retórica de Gabriel sobre Turquía incluía también nuevas advertencias a los turistas alemanes que quieran viajar a Turquía. El ministro de Relaciones Exteriores dijo que la situación de seguridad en el país ha estado empeorando, llamando a los ciudadanos alemanes a tener cuidado  antes de viajar. Sin embargo, dichas advertencias no frenarán los viajes de negocios de los empresarios alemanes que ven en Turquía un mercado muy atractivo.

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