The Handmaid’s Tale: ¿Un futuro sospechoso?

Andrea Morales Jiménez


 

 “La mente totalitaria no acepta lo diverso, es por esencia monológica, admite sólo una voz, la que emite el amo y servilmente repiten sus vasallos.” Sergio Pitol.

Hasta hace unos pocos meses el nombre de la periodista rusa Yelena Maglevannaya volvió al ruido mediático, y con más fuerza, a raíz de las denuncias de las desapariciones y torturas llevadas en las cárceles de Chechenia para la población considerada homosexual, noticia que le dio la vuelta al mundo y que al día de hoy el gobierno ruso niega dichos hechos en las cárceles chechenas mientras en las calles y en la prensa del mundo se cuenta otra historia.

Parecería que en pleno siglo XXI, que pretende concentrarse en el progresismo y el desarrollo de las libertades y reconocimiento de sus pueblos, sus autonomías, culturas originarias y a su vez dotando visibilidad a los colectivos sociales que políticamente se manifiestan para darle voz a poblaciones que históricamente han sido invalidadas e impedidas, dentro de un sistema que ha desconocido sus derechos y libertades también demuestra día a día que el cuento no es tan cierto como se piensa frente a unos organismos políticos del estado que van por otra vía, la represión, la fuerza, el totalitarismo y el radicalismo religioso.

 

Así llega una distópica serie a nuestras pantallas, “The Handmaid’s Tale (El cuento de la criada). La serie es una adaptación para la televisión por streaming de Hulu (empresa de video on demand de Estados Unidos, similar a Netflix) que cuenta su historia basada en el libro del mismo nombre de 1985 de la escritora canadiense Margaret Atwood, la serie narra la historia de una mujer en un país con un gobierno totalitario y fundamentalista cristiano, de naturaleza teocrática antes llamado Estados Unidos. Un bando militar toma el poder y lo transforma convirtiéndolo en la República de Gilead, que gobierna al antiguo Estados Unidos en medio de un nuevo país sólo dominado por hombres.

La sociedad se organiza a lo largo del nuevo régimen militarizado y jerárquico de fanatismo social y religioso inspirado en la biblia, mayormente leyes del antiguo testamento; y de clases sociales recién creadas.

Las mujeres son brutalmente sometidas, y por ley no se les permite trabajar, poseer propiedades, controlar dinero o leer. El estado tiene potestad para encarcelar y matar por homosexualidad y por aquellas situaciones que no consideren dentro de los cánones dictados por la biblia y su nuevo ordenamiento jurídico.

 

Todas las libertades y derechos que caracterizaron al extinto Estados Unidos en conjunto con el ideario de las potencias económicas del primer mundo han quedado en el ocaso.

La infertilidad generalizada debido a la contaminación ambiental inducida por la guerra que existió por parte de lo que alguna vez fue Estados Unidos ha dado como resultado el reclutamiento de las pocas mujeres fértiles que quedan en el territorio norteamericano, llamadas criadas o sirvientas, siendo asignadas a los hogares de la élite gobernante, donde deben someterse al sexo ritualizado con su señor para quedar embarazadas y tener hijos para esos hombres y sus esposas infértiles.

El personaje principal, Offred (Elisabeth Moss), es la criada asignada a la casa gileadeana del Comandante Fred Waterford (Joseph Fiennes) y su esposa religiosa,  Serena Joy (Yvonne Strahovski), quien alguna vez fue una escritora de renombre que luego vinculó su trabajo a la propaganda política del nuevo régimen teocrático. Como tal, Offred está sujeta a las más estrictas normas y constante escrutinio; una palabra o un hecho impropio de su parte puede llevarla a ser ejecutada por la república.

Offred, que lleva el nombre de su señor, como todas las sirvientas llevan uno respectivamente por su superior, constantemente recuerda «el tiempo de antes», cuando vivió con Luke un afroamericano que amó profundamente con quien procreó una hija. Alguna vez contó con un nombre, un apellido, un trabajo, una identidad, y unos derechos que incluían un trabajo digno.

Para sobrevivir todo lo que puede hacer con seguridad es seguir las reglas de Gilead (cuyo nombre viene de una referencia bíblica), Offred guarda la esperanza de algún día vivir libremente y reunirse con su hija cuyo paradero desconoce al haber sido apartada de ella por parte del gobierno mientras pretendía cruzar la frontera rumbo a Canadá.

La escalofriante premisa fue lanzada al público en 1.984 en la novela original de Atwood, momento en el que no se pensaba en la evolución tecnológica de los medios de comunicación que serían tan importantes en tan poco tiempo.

Un planeta cada vez más contaminado, una guerra civil en el medio oriente, un Estados Unidos que eligió un presidente con ideas radicales y de extrema derecha frente a países que siguen posesionando regímenes ultra derechistas.

Un mundo que mira el progresismo de muchos grupos sociales invisibilizados, y a su vez, miles de mujeres son asesinadas alrededor del mundo a causa de hombres crecidos y educados junto a las mujeres en una sociedad patriarcal dando pie a los llamados feminicidios, siendo la mujer relegada a un objeto como propiedad de otro, lo femenino es propiedad al canon masculino.

Hoy, la tasa de natalidad se está reduciendo basada en expectativas de desarrollo profesional y sobre población planetaria que supone ha mejorado su calidad de vida llevando a tener una humanidad envejecida cada vez más cerca.

La serie precisa una fotografía impecable con claros oscuros que recuerdan una puesta en escena teatral y el manejo de los silencios contrasta acertadamente con la utilización de un soundtrack de pocas piezas musicales que refuerzan el contenido dramático de los capítulos. Los azules y los grises, con un sol lejano que en su factura también recuerda a la fotografía en amarillos y ocres de la también distópica “Her” de Spike Jonze o “Children of Men” de Alfonso Cuarón.

Es una serie que emite la tristeza y la melancolía que acompañan al miedo, la añoranza por un pasado de grandeza que también reconoció sus errores y, aun así, la resistencia. Porque los humanos probamos nuestra fortaleza o debilidad ante la complejidad psicológica del dolor más grande.

La serie tiene un ensamble secundario que sustenta las actuaciones de sus personajes protagonistas, cuenta con un impecable diseño de arte y vestuario que nos lleva por la precisión geométrica, pero a su vez por la idea y confusión entre un futuro distópico, pero con ecos de los gobiernos que tanto han combatido en la eterna lucha en el siglo XX entre el comunismo y el capitalismo.

Las actrices vestidas como las sirvientas que venden el «cuento de la sirvienta» de Hulu caminan en medio de la muchedumbre en el festival de libros de «Los Angeles Times.

El fenómeno de la migración en la historia es la salida, el escape a la opresión en el extinto Estados Unidos, cuando alguna vez millones e personas quisieron ir a él en busca de aquello que se llamó el sueño americano.

“The Handmaid’s Tale” no pretende adoctrinar, sino conducir al espectador a un sitio profundo de reflexión partiendo de una gran obra de la literatura en el género de la ciencia ficción y que a comienzos de los 90 tuvo una no muy proclamada adaptación.

Con esta nueva oportunidad para televisión enfocada primariamente a través de intenet, “The Handmaid’s Tale” por momentos parece que pierde la línea entre realidad y ficción. Entre la represión y el colapso de un sistema que también nos dice hoy que escogimos mal, que hemos sido mal gobernados y que ha habido un error irremediable del que no se podrán salvar fácilmente sus habitantes, aislados del resto del mundo cuando alguna vez ellos fueron el mundo.

Con diez episodios para su primera temporada que finalizó el 14 de junio y con una renovación para una segunda temporada para el 2018, la serie cuenta con distribución para América Latina a través del canal AMC en los sistemas de televisión por cable y en Europa con HBO Go, quien compró legalmente los derechos de transmisión.

Pareciera que el futuro distópico que narraba Atwood en sus páginas y que magistralmente presentó semanalmente en esta primera temporada la serie de Hulu nos lleva a cuestionarnos ¿Qué tan lejos estamos de Guilead?

Y lo más importante: ¿Estaremos a tiempo de cambiar la historia?

“The Handmaids Tale” se ha alzado con 10 nominaciones al Emmy (que celebra lo mejor de la televisión estadounidense) en las categorías de: Mejor serie dramática, dirección, guión, actriz, fotografía entre otras. Los galardones del Emmy serán entregados el próximo 17 de septiembre en el Microsoft Theater de Los Ángeles, California.

 

 

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