La amenaza global del extremismo

Mansour Bin Khalid*


 

Arabia Saudí, los Emiratos Árabes, Bahréin y Egipto tomaron la difícil decisión de cortar sus relaciones diplomáticas y económicas con Qatar. Tras ello, otros siete países decidieron tomar medidas análogas.

A continuación, salió una declaración del presidente de Estados Unidos invocando a Qatar para “poner término a su financiación del terrorismo”, calificándolo de “promotor histórico del terrorismo a altos niveles”.

Sería inconcebible, por tanto, pensar que todos estos países estuvieran equivocados y que solo Qatar estuviera en lo cierto. Hubo ya un incidente similar hace cinco años. La falta de respuesta a los llamamientos y esfuerzos para que Qatar dejara de apoyar al terrorismo y hacer apología del extremismo hizo que Arabia Saudí, Emiratos Árabes y Bahréin, retiraran a sus embajadores, lo que motivó que Qatar manifestara su disposición a cumplir las condiciones requeridas, firmando su Emir el Acuerdo de Riad de 2013 y el Acuerdo Complementario de 2014.

Sin embargo, no se cumplió aquello a lo que se comprometió. Las condiciones planteadas a Qatar recientemente no resultan imposibles de cumplir como pretende, sino que la mayoría de ellas son las que firmó en Riad, pero no ejecutó.

En cuanto a la lista de terroristas que le fue sometida, la mayoría de ellos figura igualmente en las de los Estados Unidos y Europa. Aun así, rechazó admitirla.

En la Conferencia de Riad de mayo de 2017, que reunió a líderes de 55 estados musulmanes con el presidente de los Estados Unidos, hubo un acuerdo para hacer frente común al terrorismo, a sus promotores y financiadores, pero Qatar se negó a asumir las recomendaciones de dicha conferencia.

Dadas estas circunstancias, lamentamos la respuesta negativa del Gobierno de Qatar a las demandas que le fueron presentadas por cuatro Estados, a pesar de que nuestros pueblos hermanos forman parte del mismo tejido social. Rechaza contemplar las condiciones de sus vecinos so pretexto de que atentan contra su soberanía y la independencia de su política exterior, sin la mínima consideración de la peligrosidad de sus decisiones sobre los países vecinos, sobre la región y sobre el mundo entero.

El gobierno Qatarí dice sufrir un embargo inhumano, lo cual es incierto ya que su espacio, puertos y aeropuertos están plenamente abiertos a pesar de la decisión del embargo que es un derecho soberano y legítimo de cualquier nación. El Gobierno de Qatar se empeña en crear la imagen idílica de quien apoya las libertades, la democracia y la prensa libre.

Sin embargo, la publicitación de esta imagen no tiene más objetivos que encubrir su aventurada política y su actitud perjudicial para con los Estados de la región y del mundo.

La relación de Qatar con organizaciones terroristas y su financiación, como la ex Jabhat al Nusra o las milicias de Saraya Difaa Bengazi en Libia, es un procedimiento inadmisible y contrario a los convenios internacionales contra el terrorismo internacional.

Junto a ello, la subvención de Qatar a medios de información que difunden el odio, el extremismo y hacen apología del terrorismo no puede considerarse, de ningún modo, como un apoyo a la libertad de información.

La realidad de Al Yazira, por ejemplo, que algunos consideran desafortunadamente independiente y representativa de la libertad, es bien otra.

Esta cadena es financiada en su totalidad por el Gobierno qatarí y, por ello, obra en pro de sus intereses políticos. Al Yazira se ha constituido en plataforma de apoyo a organizaciones alojadas y apoyadas por su patrocinador, como la organización de los Hermanos Musulmanes, y es la misma cadena que invitó al líder de la organización terrorista Al Qaeda, Osama Bin Laden, dando por ello proyección a sus ideas extremistas, así como a varios cabecillas de grupos violentos presentándolos como héroes redentores como el líder del grupo Jabhat al Nusra en Siria, por ejemplo. En España, como recordarán, uno de sus corresponsales fue condenado por sus vínculos con organización terrorista.

Para concluir, Arabia Saudí viene siendo víctima del terrorismo desde hace décadas sufriendo en su propia carne más de 50 atentados en ocho ciudades donde perdieron la vida 240 personas inocentes y resultaron heridas más de 1055. El terrorismo continúa golpeando de forma salvaje e irracional no sólo a nuestro país, sino a varias naciones como el Reino Unido, Alemania, Francia y Bélgica. Esta lacra es una amenaza global, por lo que su derrota requiere la colaboración de todos a escala igualmente global. Por ello, la continua subvención de organizaciones extremistas es hoy por hoy una amenaza que debe terminar como han confirmado muchos gobiernos del mundo, emplazando al gobierno de Qatar a comprometerse seriamente en la lucha contra el terrorismo y a poner término a la subvención de organizaciones extremistas.

*Mansour Bin Khalid es el Embajador del Reino de Arabia Saudí en España.

Fuente: elmunodo

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