A propósito de la retirada de invitación a Ignacio Cembrero por parte de la Unión de Imames

Por Silvia Cerrada Jiménez*


En éstos últimos meses, viene siendo habitual leer algunas noticias sobre los musulmanes españoles de la mano de la prensa y los medios de comunicación españoles en el ámbito nacional y local, que no podemos achacar únicamente de partidistas. Quizá fuera del entorno habitualmente mediático, también nos llegan noticias cultivadas, recogidas y presentadas dentro del ámbito dogmático islámico; digamos que poco afortunadas y objetivamente:” con poco cuerpo y peso específico”.
“El Correo Diplomático”, publicaba en el día de hoy, un artículo con motivo del seminario previsto para el 30 de septiembre de 2017 que la “Unión Islámica de Guías e Imanes de España (UIIGE)” acogerá en Torrejón de Ardoz, Madrid. El objetivo y título de la misma es “El papel de los imames y asociaciones islámicas en la lucha contra el extremismo”, que contaría con la presencia del periodista Sr Ignacio Cembrero entre otros ponentes. El motivo de la noticia ha sido la inexplicable cancelación de la invitación a tal evento del Sr Cembrero, que en palabras del articulista, ha sido fruto de las presiones “que el estado marroquí hubiera realizado”, según una fuente anónima, para evitar su presencia anti-marroquí. Muy a pesar, y en palabras del articulista, de haber sido el Sr Cembrero el único periodista que ha entrevistado al Rey Mohamed VI.


Independientemente de las aportaciones positivas y negativas que el Sr Cembrero haya podido contribuir, todo éste tiempo dedicado al Norte de África, en aras de las relaciones y el conocimiento de ambas orillas. Me cabe esperar como ciudadana, que es posible encontrar otros ponentes que puedan aportar luz a un tema tan tristemente de actualidad, como la normalización laboral de una actividad, que se desarrolla de pleno derecho en el territorio español. De la misma manera, resulta posible analizar en profundidad las causas que pueden llevar al extremismo, y como resolver un conflicto que nos compete a todos y sólo entre todos podemos resolver. A éstas alturas y si queremos ser serios, es necesario recurrir a estudios profundos por parte de instituciones expertas en el tema, así como a interlocutores válidos que gobiernen o no con alguna autoridad, y estén realmente ubicados lingüística y culturalmente a pie de calle. Parece más ser competencia de unas autoridades islámicas enrocadas, que en realidad son incapaces de ser sus propios interlocutores.
El diálogo que esperamos desde la fluencia notoria en las redes sociales, pinta más bien en oros que en bastos.

Somos una sociedad que cada día entre todos levantamos y construimos por un futuro mejor; que necesita de interlocutores expertos válidos, independientemente de su confesionalidad o aconfesionalidad; por y para casa.

*Silvia Cerrada Jiménez es arabista

Share on Facebook