Israel impide un seminario sobre los bienes de la iglesia

Suhail Hani Daher Akel


Desde Nazareth, hasta Belén y Jerusalem el cristianismo surgió en la milenaria Palestina. Jesús, el palestino, nació en Belén, parte de su vida la vivió en Nazareth, predico y murió en Jerusalem crucificado por la ocupación romana-hebrea a la ciudad. Los primeros cristianos fueron los palestinos y hasta la actualidad siguen transitando por la senda dolorosa del ‘Vía Crucis’.

Musulmanes y cristianos en Palestina son un solo pueblo herederos del patrimonio y víctimas de la potencia ocupante que no los distingue y los someten por igual a la limpieza étnica sionista en su tierra usurpada y sus vidas robadas desde 1948. Víctimas de un virulento racismo israelí al que el mundo no condena por su arraigado antisemitismo ni por las atrocidades que cometen diariamente contra el pueblo palestino que busca recuperar su patria y sus raíces.

Sin connotación mediática, ni explosiva reacción del Vaticano, ayer jueves 26 de octubre, las tropas militares de la ocupación acordonaron el Hotel St George en la vieja Jerusalem y prohibieron la realización del ‘Simposio palestino sobre la venta de bienes raíces cristianos en Jerusalem’. Agredieron verbalmente y no permitieron la entrada a los dignatarios y prelados, entre ellos, al Arzobispo de Sebastia del Patriarcado Ortodoxo de Jerusalem, Monseñor Atallah Hanna. El Simposio era una importante herramienta para comenzar a denunciar y tratar los bienes de la iglesia que fueron engañosamente e inmoralmente adquiridos por colonos judíos, como así mismo, los bienes confiscados para avanzar con la judaización de Jerusalem.

Monseñor Hanna, un valiente defensor de la causa palestina y de la Intifada de los jóvenes contra la ocupación, condenó la brutal censura y la consideró: “una acción grave que refleja la amenaza del esquema israelí que tiene como objetivo borrar la presencia cristiana, la propiedad, la historia y el patrimonio en la ciudad Santa…Están robando y devorando nuestros bienes raíces mortales, mientras que al mismo tiempo nos impiden celebrar seminarios destinados a exponer la gravedad de tales políticas y prácticas”.

Monseñor, con la fortaleza que lo caracteriza, llamó a: “organizar necesariamente seminarios similares en otras ciudades y pueblos palestinos para aumentar la conciencia pública sobre el tema por sobre la presión israelí”.

Los ilegales colonos sionistas cuentan con luz verde del ejército israelí para irrumpir a los palestinos, profanar sus lugares sagrados de musulmanes y cristianos creando el terror que los obligue abandonar su propia tierra. Aunque no lo podrán conseguir.

La desidia, la provocó el régimen de facto de la Autoridad Nacional Palestina que silencio el atropello del enemigo sionista contra la conservación de los bienes de la iglesia.

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