Un secretario de estado belga abre la puerta al asilo político para Puigdemont y el primer ministro lo desautoriza

El primer ministro belga, Charles Michel, ha llamado la atención a uno de los miembros de su gabinete, el secretario de Estado de Migración y Asilo, Theo Francken, que había abierto la puerta a dar asilo político al líder catalán Puigdemont. Michel, que ya tuvo problemas con la diplomacia española por sus palabras por haber condenado la violencia policial del 1-O, ha pedido a Francken que no tire “más leña al fuego” del conflicto en Cataluña. En un comunicado, Michel señaló que el asilo para Puigdemont “no está en absoluto en el orden del día” de su gobierno, pero reiteró su llamado al diálogo entre las autoridades españolas y la comunidad autónoma.

Horas antes, Theo Francken había dicho en una entrevista en la televisión flamenca VTM: “Lo debería decidir un juez. Está el proceso de asilo. Si obtiene este asilo, será difícil que sea extraditado a España. Nuestro derecho lo impide “. Francken es del partido independentista flamenco N-VA, uno de los socios de gobierno del primer ministro del país, el liberal francófono Charles Michel.

Francken considera factible conceder el asilo político a Puigdemont si él lo pidiera, ya que según el ministro, el cesado presidente de la Generalitat podría no recibir un juicio “justo” en España. “Se está hablando de una pena de prisión. Faltaría ver hasta qué punto sería un juicio justo” aseguró el político Belga.

Si llegado el caso Puigdemont fuera a Bélgica a pedir asilo, España podría recurrir a la orden de detención europea, en vigor desde 2004, que permite a un estado miembro reclamar la extradición automática de una persona que deba ser juzgada. Casi nunca un país miembro de la UE se ha negado una orden de detención, Bélgica es la excepción.

En 2013, un juez rechazó la extradición de Natividad Jáuregui, alias Pepona, presunta miembro de ETA residente en la ciudad flamenca de Gante. La justicia belga dio por válidos los argumentos de la defensa, que alegaba el riesgo de tortura en España, y estimó que Jáuregui podría ver vulnerados “sus derechos fundamentales” en España. La presunta miembro de ETA está en Bélgica en libertad porque España ya ha agotado todas las vías judiciales para pedir su extradición.

Las declaraciones del titular de Inmigración podrían hacer aún más profunda la crisis diplomática entre España y Bélgica por las declaraciones del primer ministro en el que defendía la mediación europea si finalmente fracasaba el diálogo político entre Barcelona y Madrid. Charles Michel también fue muy crítico con la violencia policial del 1 de octubre.

Al Gobierno no le hicieron ninguna gracia las declaraciones de Michel y llegó a enviar una queja formal a la embajada de Bélgica en España. Posteriormente, Rajoy y Michel firmaron la paz en el último Consejo Europeo. Al menos de cara a los medios de comunicación: los dos mandatarios buscar las cámaras de televisión para darse la mano en señal de paz.

Según el ministro de Inmigración y Asilo de Bélgica, que mantiene tesis próximas a la extrema derecha en materia de inmigración, Puigdemont no se ha puesto en contacto con Bélgica. “Aún no se ha hecho ninguna demanda, pero las cosas evolucionan rápidamente. Veremos qué pasa en las próximas horas y en los próximos días”, dijo.

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