La ONU dice que el enviado de Libia habló con Haftar, poniendo fin a los rumores sobre su muerte

Haftar junto con el hombre fuerte de Emiratos Árabes Unidos

Contradictorias noticias sobre la salud del comandante Haftar, lo que ha suscitado dudas sobre el futuro de Libia sin él.

La Misión de Apoyo de las Naciones Unidas en Libia parecía sofocar los rumores sobre la muerte del comandante militar Khalifa Haftar.

La mañana del viernes, los medios de comunicación y los activistas de las redes sociales hablaban abiertamente sobre la muerte de Haftar, días de haber sido trasladado por urgencia a Jordania y acto seguido a Francia para tratar sus problemas de salud.

Haftar, de 75 años, ha llegado a controlar  la mayor parte del este de Libia de combatientes y militantes islamistas. También está usando la lucha contra las milicias islamistas con el fin de acabar con sus rivales políticos y llegar al poder.

Sus fuerzas están alineadas con las autoridades del este contra el gobierno internacionalmente reconocido con sede en Trípoli.
Los informes contradictorios han estado circulando en torno a la salud de Haftar, lo que ha provocado rumores y preguntas sobre el futuro de Libia.

Mientras tanto, varios medios de comunicación árabes informaron a principios de esta semana que el líder del este de Libia estaba en coma después de sufrir un derrame cerebral, algo que los más allegados de Haftar han negado y han asegurado que su comandante goza de buena salud.

 

Libia vive un verdadero vacío de poder después de la caída del régimen de Muammar  Gaddafi. Ni el hijo del fallecido dictador, Saif Al Islam ni Haftar se presentó a sí mismo como la respuesta a los grupos militantes y tomó una postura dura contra la Hermandad Musulmana.

Pero los críticos acusan a Haftar de ser un representante de Egipto y los Emiratos Árabes Unidos, alimentando el conflicto armado y cometiendo violaciones de los derechos humanos. Sus detractores dicen que lidera una contrarrevolución contra el levantamiento apoyado por la OTAN que derrocó a Muammar Gaddafi en 2011.

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