El estilo de vida Halal, una industria en pleno auge en España

Embutidos, galletas que no llevan manteca de cerdo, golosinas sin gelatina de cerdo, hoteles y hasta cosmética. En las estanterías de los supermercados españoles  empiezan a encontrarse decenas de estos productos que tienen una característica común, son halal, es decir, cumplen con los preceptos de la ley islámica y están permitidos para los musulmanes.

Halal es un término árabe que designa lo que está permitido en la religión musulmana, aunque en la actualidad este concepto ha superado sus connotaciones  para convertirse en sinónimo de productos y servicios de calidad, saludables y sostenibles.

Según las previsiones de un estudio publicado por el Pew Research Center, en las próximas dos décadas la población musulmana crecerá al doble de velocidad de la media global, lo que eleva a 2.200 millones el número de potenciales consumidores de productos halal en 2030. Solo en España, los musulmanes superan los más de 1,8 millones de personas. “El estilo de vida Halal, es una industria en pleno auge en España”, cuenta Tomás Guerrero, del Instituto Halal, y añade “en España, 300 empresas españolas, casi todas del sector agroalimentaria cuentan con  productos auditados por el Instituto Halal. Aunque la mayoría de estos productos se exportan, “cada vez se consumen más en nuestro país”.

Los productos y servicios dirigidos a los consumidores musulmanes mueven en la actualidad unos 3 billones de euros en el mundo. De esa cifra, unos 65.000 millones se concentran en Europa y 1.000 en España.

Entre las empresas españoles que cuentan con este certificado está Embutidos Caula. Su gerente Xabier Caula, en declaraciones a al medio digital lainformacion.com  asegura que empezaron  a  producir productos según el rito halal en 2009 y en la actualidad ya suponen un diez por ciento de su producción. Los practicantes de la comida halal no pueden comer cerdo, ni comer la sangre del animal, ni tampoco incluir en su alimentación aditivos alimentarios procedentes del cerdo u otros animales, tales como gelatinas, pieles o huesos. Además, tampoco se permite el consumo de un animal que haya sido golpeado previamente, o que no se haya sacrificado según el rito halal. “Nosotros compramos los animales en el matadero”, asegura.

Sin embargo, la agroalimentaria no es la única  industria que cuenta con este certificado. Cada vez más empresas  relacionadas con el turismo o la moda solicitan cada este certificado.  De los 65 millones de turistas que visitaron España en 2014, alrededor de un  1,15 millones procedían de países musulmanes.  España se sitúa en la actualidad, según datos del Ministerio de Industria y Turismo, en el sexto lugar de preferencia entre los países europeos para los visitantes procedentes de Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí y Malasia.  “En España, ya hay dos hoteles que cuentan con este certificado, uno en Marbella y otro en Córdoba”, explica Tomás Guerrero, del Instituto Halal, a este medio. “Los hoteles halal no sirven bebidas alcohólicas, ofrecen menús con esta  instalaciones específicas para las mujeres, salas de oración y, en general, un ambiente acogedor para el turista musulmán”, cuenta Tomás Guerrero.Casi dos millones de musulmanes en España celebran este jueves la Fiesta del Cordero

Una de las tradiciones musulmanas con mayor arraigo y más populares es la tradicional Fiesta del Cordero que se celebra a partir de este jueves. Los dos millones de musulamnes que residen en España celebrarán  lo que se conoce como  Pascua Musulmana o Fiesta del Sacrificio (‘Idu al-Adha’), la fiesta mayor del Islam en recuerdo del cordero que Abraham degolló como sacrificio a Dios en lugar de su propio hijo.

La Fiesta del Sacrificio se inicia así este jueves, con las oraciones propias una vez salido el Sol, en torno a las 9.30 horas en las mezquitas centrales de cada ciudad. Después, las personas acuden a los mataderos a recoger sus corderos que son sacrificados siguiendo el rito halal. “El cordero se divide en tres partes. Primero para la familia, después para los allegados y amigos, y en tercer lugar se suele donar a los que menos recursos tienen. Posteriormente se cocina y se hacen las comidas de fiesta del día”, explica el responsable de la Comisión Islámica de España (CIE).

No obstante esta fiesta disgusta a varias asociaciones animalistas que exigen que se cumpla la Ley de Protección Animal en el momento de la matanza porque dice que “los sacrificios se realizan sin ningún tipo de control veterinario ni aturdimiento previo del animal“, en la vía pública y en los domicilios.

 

Fuente: lainformacion.com

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